“Señor, enséñanos a orar”
Lucas 11:1

Muchas preguntas surgen sobre este tema. Lo mejor es hacer como ese discípulo que vio a Jesús orando, se le acercó y le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos”.
De este pedido, podemos extraer la 1era enseñanza:
La oración es algo que se aprende.
El Señor Jesús no le contestó que lo hiciera como le surgiera. Sino que efectivamente, les enseñó a orar.

Algo a tener en cuenta
No todas las oraciones son escuchadas
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. (Mateo 6:5 – 8) –
- La oración del hipócrita:
Que es la que se realiza en público para que despierte la admiración de la gente. Así hacían los fariseos.
- La oración mecánica:
Que repite fórmulas establecidas. Estas oraciones son propias de las personas que no tienen una relación personal con Dios (Gentiles).
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. (Santiago 1:6, 7) –
- La oración sin fe:
Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan – Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6) –. Es la oración de las personas de doble ánimo, de indecisos.
Santiago 4:3 – Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
- La oración egoíta:
Que no tiene en cuenta la voluntad de Dios. Esta es la oración de los amigos del mundo.

Hebreos 5:7 – Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oída a causa de su temor reverente.

Jesús oraba de esta manera: ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor, vocerío, gritería y llorando.
¿Tú oración se parece a la de Jesús?
Si bien la Biblia muestra que hay distintas formas de orar, hay una que está por encima de todas: La oración íntima, a solas con el Señor, en lo secreto.
Los hipócritas encentran su recompensa en el reconocimiento de la gente. El que ora en lo secreto, encuentra su recompensa en el Señor, Él es galardonador de los que le buscan – Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6) –
En la oración íntima no cuentan las muchas palabras: No hay que convencer a Dios de que nos haga un favor. Él ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Si Dios ya sabe lo que necesitamos, entonces…
¿Para qué orar?
Debemos entender que Dios no necesita nuestras oraciones. Nosotros necesitamos orar.
| Para mantener viva nuestra relación con Dios y vivir cerca de Él. | Salmos 63:1 – Dios, Dios mío eres Tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, |
| Porque necesitamos la ayuda de Dios para hacer su voluntad. | Mateo 26:41 – Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. |
| Para estar alertas. | 1° Pedro 5:8 – Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. |
| Para recibir el consejo de Dios. | Habacuc 2:1 (DHH) – Estaré atento y vigilante, como lo está el centinela en su puesto, para ver qué me dice el Señor y qué respuesta da a mis quejas. – (Dios Habla Hoy) |
| Para vencer el desánimo y depresión. | Santiago 5:13 – ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6, 7) – |
| Para interceder por alguien. | Efesios 6:18 – orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. |
| Para que recibiendo lo que pedimos nuestro gozo sea completo | Juan 16:24 – Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo. |
¿A quién orar?
El Señor Jesús dijo: – Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6) –
Las oraciones no van dirigidas a un Dios lejano e impersonal, sino a nuestro Padre, tu Padre. El que te conoce y te cuida, El que sabe qué es lo mejor para vos. Él te ama.
Las oraciones son siempre trinitarias: Oramos al Padre, en el nombre del Hijo, mediante el Espíritu Santo.
El Padrenuestro
Es el modelo y ejemplo de oración.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. (Mateo 6:9 – 13) –
La oración de Jesús puede dividirse en 2 partes.
La 1era parte, vs. 9, 10, se refiere a los intereses de Dios.
La 2da parte, vs. 11, 13, hablan de nuestras necesidades.
A – Primera parte: Los intereses de Dios
Que el nombre del Padre sea santificado, que su reino sea extendido y que su voluntad sea cumplida; no son solo una expresión de deseo. Son peticiones para que eso se cumpla en nuestras vidas.
Por ese motivo, las oraciones que elevamos sobre nuestras necesidades deben cumplir ese propósito.
Debemos apuntar a que la respuesta a nuestras oraciones redunde en que el nombre de Dios sea santificado, su reino sea extendido y su voluntad sea cumplida.
Si las oraciones fueran en contra de esto, no recibiremos respuestas favorables.
Jesús oró en Getsemaní: – Padre mío, si es posible, pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú. (Mateo 26:39) –

Jesús sujetó su voluntad a la del Padre. Si esta oración hubiera sido respondida, el nombre del Padre no hubiera sido glorificado y Su reino no se hubiera extendido.

9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:9 – 11) –
B. Segunda parte: Nuestros propios intereses
- El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy
El Padre sabe de qué tenemos necesidad antes que se lo pidamos.
El pan representa todas nuestras necesidades básicas. La idea que transmite esta oración es “Danos lo que hoy tenés para nosotros”.
Puede ser que en tu casa no falte el pan, puede que tengas abundancia económica, pero esta oración manifiesta tu dependencia de Dios. Todo viene de Él.
Los hijos de Dios no tenemos depositada nuestra confianza en lo material. No dependemos de un sueldo o de nuestros ingresos económicos. Dependemos de Dios.
Si, por el contrario, en tu hogar hay escases económica, no tenés porque preocuparte: Tu Padre se ocupa de vos.
El Señor Jesús dijo: – 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:31 – 34) –
Vivamos un día a la vez, oremos por las necesidades de hoy. No sabemos nada de mañana. Pero el Padre sí sabe.
- Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Todo lo que hacemos, decimos o pensamos que no glorifica el nombre del Señor, que no ayuda a la venida de Su reino y que no cumple Su voluntad, es pecado.
1° Juan 1:9 – Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
La condición fundamental para recibir el perdón es el arrepentimiento. Sin arrepentimiento, habrá una pared de separación entre Dios y vos. El arrepentimiento es propio de un corazón quebrantado.
Podemos exclamar junto con David: – 23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
24 Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno. (Salmos 139:23, 24) –
Nosotros recibimos el perdón de Dios cuando nos arrepentimos y se lo pedimos. De la misma manera debemos obrar con los que pecaron contra nosotros: Si se arrepienten, debemos perdonarlos.
3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. (Lucas 17:3 – 4) –
¿Cómo negar el perdón a alguien arrepentido, si nosotros mismos lo hemos recibido? Si nuestro corazón permanece duro ante el arrepentimiento de alguien que nos lastimó, significa que no valoramos el perdón recibido. Demuestra que no consideramos tan terribles nuestros pecados, ya que merecían perdón, pero el de esa persona no. Un corazón tan altivo y orgulloso no está verdaderamente arrepentido. Por eso el Padre que está en los cielos no puede perdonarlo.
- Y no nos meta en tentación
Esto parece contradecir a Santiago: – Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; (Santiago 1:13) –
Si Dios no tienta a nadie, ¿Por qué pedir que no nos meta en tentación? Una mejor traducción es “No nos dejes caer en tentación”.
Esta es una oración de fortaleza, porque reconoce la debilidad de la carne: – 14 Al contrario, uno es tentado por sus propios malos deseos, que lo atraen y lo seducen. 15 De estos malos deseos nace el pecado; y del pecado, cuando llega a su completo desarrollo, nace la muerte. (Santiago 1:14, 15) – (DHH) – Dios Habla Hoy
Alguien arrepentido, no quiere volver a caer en pecado, por eso reconoce la necesidad del poder de Dios para no hacerlo.
Este es un peligro muy concreto, ya que hay un enemigo que está empecinado en tentarnos, por eso la oración continúa:
- Mas líbranos del mal
La traducción literal es líbranos del maligno.
1° Pedro 5:8 – Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
La misión de nuestro adversario es atraernos al pecado.

Lo que verdaderamente busca es que no seamos la sal de la tierra, ni la luz del mundo. Él trabaja para que cuando los hombres vean nuestras obras, no glorifiquen el nombre del Santo Padre, que nuestro testimonio sea un tropiezo para la extensión del reino en la tierra. Se esfuerza para lograr que vivamos fuera de la voluntad de Dios.
Es un enemigo demasiado peligros como para que lo subestimemos o ignoremos.
Día tras día debemos estar conscientes de sus acechanzas, velando en oración para buscar la protección divina.
La oración es poderosa porque nos ubica bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso.
Leer Salmos 91 – Morando bajo la sombra del Omnipotente
1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo a Jehová:
Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
3 Él te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en Mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y Yo le responderé;
Con él estaré Yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.
De este análisis de la oración del Señor, podemos elaborar una buena definición de la oración.

Tres niveles de oración: Pedir, buscar y llamar
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:7 – 11) –
La oración también es un medio por el cual el Señor nos moldea y perfecciona.
Ya hemos visto que Él conoce nuestras necesidades antes que se las pidamos. Él podría darnos todo, pero seríamos como niños malcriados que no valoran lo que tiene. A través de pedir, buscar y llamar, Él forja nuestro carácter y nos mantiene dependientes.
Pedir
Todo aquel que pide, recibe. Esto es una garantía firmada por Jesús.
Por si quedaran dudas, el Señor razona que si un padre humano, siendo malo, da buenas cosas a sus hijos cuando estos le piden, ¿Cuánto más el Padre perfecto?
Pero, como ya lo hemos dicho, debemos pedir conforme a Su voluntad.
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (1° Juan 5:14, 15) –
Juan 15:7 – Si permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. –
Juan 15:16 – No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé. –
Pedir en el nombre de Jesús es pedir conforme a Su voluntad.
Es necesario pedir. Hay muchas cosas que no vamos a recibir si no las pedimos. Él dijo: “Pedid y se os dará”. Lo que implica que si no pedimos, no se nos dará.
Santiago 4:2 – (DHH) Ustedes quieren algo, y no lo obtienen; matan, sienten envidia de alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios. – (Dios Habla Hoy)
Muchas veces luchamos en nuestras fuerzas para conseguir algo, pero no lo alcanzamos. Hay que pedir.
¿Hubiera recuperado la vista Bartimeo, si no hubiera pedido? – [46Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó, Él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. (Marcos 10:46 – 52) – ¿Hubiera sido el leproso si no hubiera pedido? – 2Y he aquí vino un leproso y se postró ante Él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. (Mateo 8:2, 3)] –
Muchas personas se jactan de que no piden para ellas. Ese no es el deseo de Jesús.
Ahora bien, Dios es soberano, ¿Qué ocurría contigo si no respondiese a tus oraciones?
¿Entrarías en una crisis de fe? ¿Te decepcionarías y renegarías? ¿Te alejarías? Muchos creen que Dios está obligado a responder las oraciones. Dios es Dios y sabe lo que es mejor para nosotros. Si por alguna causa retarda Su respuesta, entonces debemos…
Buscar
“Buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia”.
El que busca, halla.
Debo buscar en oración, qué cosas hay en mí que detienen la respuesta de Dios. No debo olvidar que Él está trabajando en mí.
-
Debo indagar mis motivaciones
Santiago 4:3 – Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestro deleites. –
-
Debo revisar mis actitudes
1° Pedro 3:7 – Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
Proverbios 21:13 – El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.
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Debo examinar mis intenciones
Salmos 66:18 – Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.
Salmos 66:18 (PDT) Sabía que si yo hubiera tenido malas intenciones, mi Señor no me escucharía. – (Palabra de Dios para Todos)
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Debo considerar mi santidad
¹ He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:1, 2) –
El que busca en oración la voluntad de Dios, el que busca en oración el reino de Dios y Su justicia, lo hallará.
Es posible que, después de haber buscado, entienda que lo que he pedido no está dentro de la voluntad de Dios. En este caso, lo acepto agradecido porque Él sabe lo que me conviene.
Así sucedió con el apóstol Pablo: – 7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (2° Corintios 12:7 – 9) –
Pero si entendiese que lo que pido está en la voluntad de Dios concederlo, entonces, hay que…
Llamar
Se refiere a golpear con insistencia una puerta que está cerrada. Esto había de la perseverancia.
Jesús se refiere a esto con una parábola: – 5 También les dijo Jesús:
—Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa, y no tengo nada que darle.” 7 Sin duda el otro no le contestará desde adentro: “No me molestes; la puerta está cerrada, y mis hijos y yo ya estamos acostados; no puedo levantarme a darte nada.” 8 Les digo que, aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, lo hará por su impertinencia, y le dará todo lo que necesita. (Lucas 11:5 – 8) – DHH (Dios Habla Hoy)
Dios nunca se va a molestar por nuestra oración, pero Él trabaja también con nuestra perseverancia y paciencia. Todo lo que vale mucho cuesta esfuerzo obtenerlo. También sucede esto con ciertas oraciones. Seguir y seguir golpeando y llamado.
La promesa del Señor Jesús es que si llamamos, finalmente se abrirá.
La oración es el canal de comunicación con Dios, ¿vas a desaprovecharlo?

Pero, a manera de cierre de esta lección, hay algo más que necesitamos saber:
Dios es un Padre amoroso y, aunque no necesita nuestras oraciones, le gusta que nos acerquemos a Él de esa manera. Es una forma íntima de relacionarnos con Él.
Proverbios 15:8 – El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová;
Mas la oración de los rectos es su gozo.
