Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, para que Yo no la destruyese; y no lo hallé.
(Ezequiel 22:30)
La intercesión se ha transformado, en estos últimos tiempos, en algo que solo unos pocos elegidos parecen estar a la altura de realizar.
Se habla de “Intercesión de alto nivel”, “Intercesión de guerra”, “intercesión profética”, “intercesión de rompimiento”, y otros títulos realmente abrumadores.
Para entrar en estas alturas espirituales, se dice que hay que estar plenamente capacitado, inclusive, que hasta puede resultar peligroso tratar de incursionar en ellas sin las condiciones necesarias.
¿Esto enseñan las Escrituras? ¿Es bíblico limitar la intercesión a un grupo de hermanos idóneos?
¿Es verdadera intercesión atacar verbalmente a los principados y potestades territoriales?
¿Cómo intercedían los santos del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento?
¿Qué es la intercesión?


El apóstol Pablo escribió a su discípulo Timoteo:
1° Timoteo 2:1 – Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres. –
Lo que la intercesión no es:
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No es un ministerio limitado a un grupo de personas con mayores capacidades espirituales que el resto.

La Biblia dice claramente que TODOS debemos interceder.
En la epístola de Santiago leemos:
Santiago 5:16 – Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. –
El apóstol Pablo ordena:
18 Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alertas y perseveren en oración por todos los creyentes.
19 Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, (Efesios 6:18, 19) – NVI (Nueva Versión Internacional)
Este mandamiento no es para una élite, sino para toda la iglesia. Es más…
1° Samuel 12:23 – Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto. –
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No es reclamar o demandar a Dios
Cuando nos presentamos a Dios, siempre debemos hacerlo con reverencia. El ejemplo más claro es el mismo Señor Jesucristo.
Hebreos 5:7 – Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. –
¡El Señor Jesús ofrecía ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas! ¡Se presentaba con temor reverente delante del Padre! Cuán diferente son las oraciones de aquellos que “reclaman las promesas”, o que “decretan”, “declaran” y “ordenan”.
Este error se hace evidente aún en el plano natural: Nadie se presentaría ante una autoridad humana a pedir un favor para otra persona con una actitud de soberbia, al contrario, lo haría con humildad. No creo que usted se apersone ante el gerente de una empresa a pedir trabajo para su hijo y le diga: “¡Decreto y declaro que mi hijo ya tiene el trabajo!”. Sin embargo, eso se hace delante del Todopoderoso.
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No es confrontar verbalmente a Satanás
No hay un solo ejemplo en la Biblia de este tipo de oración.
Es un contrasentido, una paradoja presentarnos delante de Dios y hablarle al diablo.
Es muy común en estos tiempos correr la atención de Dios y enfocarse en el enemigo. La frase más común, en este sentido, es “atamos al hombre fuerte”, haciendo referencia al siguiente pasaje de los Evangelios y paralelos: – 28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. (Mateo 12:28, 29) –
El Señor no está dando una fórmula para luchar con Satanás, está diciendo que es evidente que el enemigo está atado, es decir, sin poder contra Él, ya que a vista de todos, Jesús echa fuera los demonios (Ver contexto).
¿De qué manera Jesús ataba a Satanás?
21 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. 22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. (Lucas 11:21, 22) –
La manera de atar, de inutilizar a Satanás no es gritándole palabras de guerra, sino es quitándole las armas en que confía: El pecado, la acusación y la culpa. Jesús lo había hecho en el desierto, cuando el diablo vino a tentarlo. Él podría decir:
Juan 14:30 (DHH) – “Ya no hablaré mucho con ustedes, porque viene el que manda en este mundo. Aunque no tiene ningún poder sobre Mí”. – Dios Habla Hoy
La santidad ata a Satanás, no las palabras desafiantes.
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No usar mucha palabrería para ser oído por los hombres
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (Mateo 6:5 – 7) –
Lo que sí es intercesión:
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Por encima de todo, la intercesión es un acto de amor
El amor es el motivo que nos lleva a humillarnos delante de Dios por otros.
Es el amor hacia el que sufre lo que arranca nuestras lágrimas y hace elevar nuestro clamor.
Las características del intercesor pueden hallarse en la descripción que hace el apóstol Pablo sobre el amor:
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1° Corintios 13:4 – 7) –
Así es el intercesor: paciente, perseverante (sufrido), busca el bien del otro, no el propio. No lo motiva ni la envidia, ni la jactancia, ni el orgullo. No hay enojo ni rencor en su corazón. Busca la justicia y la verdad. No importa lo que sus ojos vean, no importa que parezca una causa perdida, el intercesor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Si nos duele el dolor del otro, si no nos mueve a misericordia su situación, entonces no hay verdadera intercesión.
1° Corintios 13:2 (TLA) – Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas. – (Traducción Lenguaje Actual)
Eso mismo sucede con la intercesión: sin amor, de nada sirve.
Ejemplos de intercesores
En la oración de un intercesor podemos descubrir cómo es su corazón. ¿Qué características de los intercesores encuentras en los siguientes pasajes?
Abraham: 20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta Mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de Ti hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si halare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. 33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar. (Génesis 18:20 – 33) –.

Moisés: 10Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.
Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, 11y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.
13 Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder; 14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que Tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías Tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego; 15 y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo:
16 Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto. 17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo:
18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. (Números 14:10 – 19) –.

Nehemías: 4Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante de Dios de los cielos. 5Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6esté ahora tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra Ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7En extremo nos hemos corrompido contra Ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, Yo os dispersaré por los pueblos; 9pero si os volviereis a Mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey. (Nehemías 1:4 – 11) –

Daniel – 3Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. 4Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; 5hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. 6No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. 7Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. 8Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra Ti pecamos. 9De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra Él nos hemos rebelado, 10y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que Él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra Él pecamos. 12Y Él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. 13Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestra maldades y entender tu verdad. 14Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz. 15Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. 16Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. 17Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. 18Inclina, oh Señor mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante Ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de Ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. (Daniel 9:3 – 19) –

El Señor Jesús es nuestro intercesor:
1° Timoteo 2:5 – Porque hay un solo Dios, y un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, –
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Intercedió por nosotros durante su ministerio terrenal:
9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, (Juan 17:9) -, 20 Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, (Juan 17:20) –
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Intercede por nosotros hoy en el cielo:
Romanos 8:34 – ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. –
Hebreos 7:25 – Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. –

Contamos también con la intercesión del Espíritu Santo
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. (Romanos 8:26, 27) –
Con la ayuda de nuestros intercesores Divinos, podemos preguntar, junto al apóstol Pablo:
Romanos 8:31 – ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? –
Por quién debemos interceder
Estos son algunas de las personas por las que debemos orar:
1° Timoteo 2:1, 2 – ………………………………………………………………………………………………………………………… ………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Filipenses 1:19 – …………………………………………………………………………………………………………………………….. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Salmos 122:6 – …………………………………………………………………………………………………………………………………………….. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………
Romanos 10:1 – ……………………………………………………………………………………………………………………………..
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Santiago 5:14 – ……………………………………………………………………………………………………………………………..
…………………………………………………………………………………………………………………………..
Jeremías 29:7 – ……………………………………………………………………………………………………………………………….
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Mateo 5:44 – …………………………………………………………………………………………………………………………………….
………………………………………………………………………………………………………………….
2° Timoteo 4:16 – ……………………………………………………………………………………………………………………………….
…………………………………………………………………………………………………………………
La intercesión puede cambiar el rumbo de la historia de un pueblo o de una persona
30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. 31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 22:30, 31) –
¿Qué hubiese pasado si el Señor hubiera encontrado un intercesor?
Este pasaje habla de la importancia de la intercesión, pero también nos muestra una realidad: No abundan los intercesores.
Dios buscaba alguien que se presentara delante de Él a favor del pueblo, pero no halló a nadie.
La Escritura dice “por tanto”, es decir, “debido a eso”, o “por esa razón” Dios les envió la destrucción.
Anteriormente hubieron muchas situaciones donde el pueblo de Israel iba rumbo a la destrucción a causa de su pecado, pero por la acción de intercesor, fue salvado.
20 Cambiaron a quien era su gloria
por la imagen de un toro que come hierba.
21 Se olvidaron del Dios que los salvó
y que había hecho grandes cosas en Egipto:
22 milagros en la tierra de Cam
y maravillas asombrosas junto al mar Rojo.
23 Dios amenazó con destruirlos,
pero no lo hizo por Moisés, su escogido,
quien se puso ante él en la brecha
e impidió que su ira los destruyera. (Salmos 106:20 – 23) –
Deuteronomio 9:20 – Contra Aarón también se enojó Jehová en gran manera para destruirlo; y también oré por Aarón en aquel entonces. –
Las personas que vemos todos los días alrededor nuestro van camino a la muerte y al infierno. Algunas de ellas pueden parecer duras, insensibles y totalmente negadas a las verdades espirituales. Otras pueden estar tan perdidas en el vicio y el pecado que podemos pensar que no hay forma de llegar a sus corazones.
Cada persona tiene una historia de dolor y frustración. Aunque sonrían, sus vidas están vacías y sin sentido.
Cuando el Señor Jesús miraba las multitudes, no se dejaba engañar por las apariencias.
Mateo 9:36 – Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. –
Dios está buscando quien haga vallado y se pusiese en la brecha delante de Él, a favor de esas personas.
