La guerra espiritual

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
(Apocalipsis 12:17)

Lo primero que diremos sobre la guerra espiritual es que esta frase no aparece en la Biblia.

Sin embargo, el cristiano está en constante lucha contra la carne, el mundo, y, por supuesto, el diablo.

La Biblia habla de 2 reinos espirituales enfrentados: El reino de Dios y el reino de las tinieblas. No son semejantes en poder ni en alcance: Dios es Todopoderoso, y su reino abarca todo lo creado, visible e invisible; material o espiritual. Todo está bajo Su dominio.

Satanás es un ser creado, y, aunque su poder es grande, es limitado. Tiene bajo su autoridad a miles de demonios y a todas las personas que rechazan a Jesús como su Señor y Salvador.

Éstas últimas son el motivo fundamental de la confrontación.

Efesios 2:2En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. – 

Satanás es llamado el príncipe de este mundo y el dios de este siglo. Ver – 31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. (Juan 12:31) –; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. (Juan 16:11) –; 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es imagen de Dios. (2° Corintios 4:4) –; 19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. (1° Juan 5:19) –.

Jesús vino al mundo a destruir ese dominio y a cumplir la voluntad del Padre.

1° Juan 3:8El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

1° Timoteo 2:4El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

Esta es la misión que tiene ahora la iglesia, y en esos términos se desarrolla laguerra espiritual”.

La guerra espiritual es uno de los temas más difundidos en la actualidad. Hay multitud de literatura al respecto, pero desafortunadamente, en la mayoría de los casos no se recurre a la Biblia como fuente, sino a la experiencia y al conocimiento humano.

Uno de los temas que más popularidad ha alcanzado es la Toma de ciudades.

La idea sería que, a través de reuniones de oraciones de guerra, marchas y actos proféticos (como ungir las entradas de las ciudades con aceite, o enterrar estacas, etc.) y otras estrategias; las potestades espirituales que gobiernan las ciudades, se irían, y de esa manera se podría avanzar con el evangelio.

Se suele utilizar como apoyatura bíblica la toma de Jericó (Josué 6), pero la verdad es que ni el Señor Jesús, ni los apóstoles usaron este tipo de estrategia, ni la enseñaron.

¿Cómo registra la Biblia el avance del evangelio en las ciudades? Veamos algunos ejemplos.

Jerusalén

Cuando Jesús entró por última vez a Jerusalén, la gente lo aclamaba como el “que venía en el nombre del Señor”, pero lejos de sentirse feliz, lloró al ver la ciudad. Él conocía el estado espiritual de la ciudad y bajo qué dominio estaba: – 41 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, 42 diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 43 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, 44 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Lucas 19:41 – 44) –

Mas ahora está encubierta de tus ojos

¿Por qué está encubierta la verdad de los ojos de Jerusalén?

Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2° Corintios 3:3, 4) –

Jerusalén estaba bajo el dominio del dios de este siglo. Él era quien cegaba el entendimiento de la gente. Había allí una potestad espiritual, y nadie lo sabía mejor que Jesús.

evang

¿Por qué no reprendió a los principados y potestades que estaban sobre la ciudad? ¿Por qué no ató al hombre fuerte? ¿Por qué no limpió los aires espirituales de la ciudad para que el evangelio pudiera correr en libertad? Eso es lo que ahora se haría. Eso es lo que se enseña.

¿Será por falta de autoridad y discernimiento? Obviamente no.

¿Qué hizo el Señor? Entró en la ciudad y proclamó la Palabra. Y si echó fuera a alguien fue a los que comerciaban con las cosas de Dios, no a los demonios.

45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle. 48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole. (Lucas 19:45 – 48) –

La Palabra es el arma contra el enemigo. Es la espada.

Efesios 6:17 – Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. 

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4:12, 13) –

Pérgamo 

12 Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:
13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. 15 Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. 16 Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. 
17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. (Apocalipsis 2:12 – 17) -.

En Pérgamo estaba el trono de Satanás, había doctrinas falsas dentro de la propia iglesia.

Podemos decir que Pérgamo era una ciudad dura para el evangelio. Hoy se propondrían todo tipo de estrategias de guerra espiritual para alcanzarla.

Sin embargo, solo hay una: La Palabra.

La Palabra es el arma que destruye toda mentira y es la que confronta al pecador.

No hay ninguna recomendación ni alusión a reprender y echar demonios territoriales. No se habla de ungir con aceite las entradas de la ciudad, ni de realizar mapeos para ver dónde están escondidos los demonios.

La guerra se lleva a cabo a través de la predicación. El arrepentimiento es la victoria.

guerra

Como estar preparado para la verdadera guerra

El bien conocido pasaje de Efesios 6 dice que nuestra lucha es contra fuerzas espirituales y describe bien claro cómo llevarlos a cabo:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, (Efesios 6:10 – 19) –

Este pasaje nos previene de algo inevitable: el enemigo atacará.

Es malvado y organizado, pero podemos permanecer firmes ante su embestida.

Para eso debemos estar preparados. No se habla aquí de arremeter al diablo con oraciones agresivas, sino de mantener un estilo de vida que no le permita derrotarnos.

Pablo lo ilustra diciendo que debemos vestirnos de verdad, justicia, denuedo por anunciar el evangelio, fe y salvación como si fueran una armadura defensiva. El arma ofensiva que debemos levantar como una espada es la Palabra de Dios. Y debemos contar con la oración de la iglesia como un respaldo.

armadura

¿Cómo se puede utilizar este pasaje como un argumento que justifica una ofensiva al mundo de las tinieblas basada en palabras amenazantes y actos proféticos?

Judas dice que ni aun el Arcángel Miguel hizo esto: – No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. (Judas 8, 9) – 

En este oscuro pasaje de la Escritura, es evidente que Miguel trata de realizar una obra que Dios le encomendó, y el diablo se lo impide. No disputó contra él con palabras, lo dejó en manos del Señor.

En el libro de los Hechos no hay alusión a este tipo de “guerra”. Por el contrario, el evangelio avanza por la predicación.

Hechos 8:4Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

carta 

Algunos ejemplos:

Samaria

Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. (Hechos 8:5 – 8) –

Antioquía

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino solo a los judíos. 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. (Hechos 11:19 – 21) – 

Vemos avanzar a los apóstoles en ciudades paganas, en las que se adoraban a los demonios. No hay alusión a “guerra espiritual” o a “preparar la tierra”. Solo la predicación a tiempo y destiempo de la Palabra.

El rol de la oración

La oración es el refuerzo. Es el respaldo de la iglesia para los que llevan la Palabra. No es un arma ofensiva. Nunca leemos en la Biblia que se ore echando demonios. La oración es súplica a Dios.

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar. (Efesios 6:18 – 21) –

La oración es siempre al Padre 

24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; 25 que por boca de David tu siervo dijiste:
¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
26 Se reunieron los reyes de la tierra,
Y los príncipes se juntaron en uno
Contra el Señor, y contra su Cristo.
27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. 
31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. (Hechos 4:24 – 31) –

No reprendían potestades, la oración estaba dirigida a Dios.

Volviendo al comienzo. El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos. ¿cómo lograr que vean? ¿Reprendiendo al dios de este siglo?

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2° Corintios 4:5, 6) –

guerra espi

13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 1013 – 17) – 

 

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