El amor

     “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”

(1° Juan 4:8)

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchás la palabra “amor”?

Afecto hacia alguien

El amor es la marca distintiva del cristianismo. Sin el amor, sería una religión más.

1° Corintios 13:2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

El amor hace del cristianismo la fuerza más revolucionaria de la historia. Por el amor, el cristianismo es extremo. Radical.

Cristiano es aquel que se entromete donde no lo llamaron, el que se compromete con el que nadie quiere vincularse, el que se involucra en asuntos que ninguno quiere saber, el que levanta la voz por los que ninguna persona defiende, el que entra en lugares donde nadie quiere meterse, el que habla cuando todos procuran callar. Y todo esto, sabiendo que no encontrará aplausos ni recompensas, sino, por el contrario, hallará oposición. Su única motivación es el amor.

¿Cómo se conoce a un discípulo? Por el amor.

Juan 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

¿Qué distingue un discípulo verdadero de un religioso? El amor.

temor

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mateo 25:31 – 46) –

El amor no se puede imitar 

La Escritura dice simplemente:

1° Juan 4:8El que no ama, no ha conocido a Dios; porque es amor.

Si parafraseamos este versículo en sentido positivo, diremos: El amor ha conocido a Dios, ama.

Hay 2 tendencias bien diferenciadas a la hora de definir amor:

  • Muchos piensan que amor es un sentimiento.
  • Otros sostienen que el amor es una decisión.

El amor como sentimiento

Sin duda esta es la posición de la mayoría de las personas.

El diccionario de la Real Academia Española define el amor de las siguientes maneras:

Estas 3 definiciones de amor hablan de sentimientos que surgen en nosotros hacia otras personas que nos agradan.

De emociones y sentimientos agradables surgen sentimientos agradables, y de sensaciones y emociones desagradables, surgen sentimientos desagradables.

Por ejemplo:
El almacenero me saluda muy amablemente todos los días, esto genera en mí una sensación de agrado y simpatía, lo que desemboca en un sentimiento afectuoso.

Por otro lado, el vecino me tira la basura en el patio, lo que me provoca emociones desagradables y, poco a poco deviene un sentimiento de amargura o rencor.

Pero, ¿cómo podemos adaptar estas definiciones que da el diccionario a pasajes bíblicos como el siguiente?

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? (Mateo 5:43 – 47) –

¿Podemos esperar que surja en nosotros un sentimiento de amor hacia aquellas personas que nos aborrecen, nos ultrajan y nos persiguen?

Evidentemente no.

El amor como sentimiento es el tipo de amor que tienen todas las personas incluso los publicanos y los gentiles.

Jesús deja bien claro que nuestro amor debe ser diferente al de ellos.

Él dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Encontramos aquí un mandamiento.

Como es imposible que surja un sentimiento de amor hacia un enemigo, la conclusión lógica de muchos es que amar es una decisión.

El amor como decisión

Es factible que, por obediencia a Jesús, con mucho esfuerzo, podamos bendecir a quien nos maldicen, o que, en contra de todas nuestras emociones, hagamos el bien a quienes nos aborrecen; y también que, a pesar de nuestros sentimientos, oremos por quienes nos ultrajan y persiguen.

Pero el verdadero problema surge cuando leemos: “amad a vuestros enemigos”.

¿Cómo es posible esto?

La respuesta más fácilmente aceptada es que para amar a nuestros enemigos, se debe tomar una decisión de hacerlo.

Si alguien que me ha hecho daño tiene alguna necesidad, se la suplo. Con ese acto le estoy dando el amor de Dios, aunque mi corazón esté endurecido o desagradado.

Los que sostienen esta postura afirman que lo importante es lo que se hace, no lo que se siente.

Vamos a suponer que una persona que me ha hecho mucho daño en el pasado, se esfuerza y no tiene a nadie que la atienda.

Nada me gustaría más que seguir mi vida y obligarla, pero como buen discípulo de Cristo, entiendo que Él me llama a amar y a servir aun a mis enemigos.

Decido servir a esta persona por obediencia a Dios.

Pero… ¿De qué manera lo hago? ¿Le manifiesto mi desagrado mientras le doy la cuchara en la boca? Esto haría que se le atragantase la comida. Evidentemente, esta persona no recibiría el amor de Dios de esa manera.

Entonces, ¿Sonrío y finjo que estoy a gusto?

La Escritura dice:

Romanos 12:9El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

(NT BAD) No finjas amar; ama de veras. Aborreced lo malo. Ponte de parte del bien. (Biblia Al Día)

Parece un problema sin solución

Un amor basado en buenas acciones motivadas por el deber, parece contradecir lo que Pablo dice en 1° Corintios 13:

1° Corintios 13:3Y si repartiese todos mis bienes para dar a comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Podría decidir vender todo lo que tengo y dar el dinero a los pobres. Sería muy bueno, muy respetable, pero esta decisión no implica amar. Hasta podría llegar al extremo de dar mi cuerpo en martirio por la mejor de las causas, pero eso no implica amar.

Y si no hay amor, nada valen las acciones delante de Dios.

Si el amor del que habla Jesús no depende de nuestras decisiones (razón), ni de los sentimientos (alma), entonces, ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

Dios es amor, cuanta más intimidad tengas con Dios, más amor va a haber en tu vida. Tu comunión con el Espíritu Santo va a hacer que puedas mirar al otro con los ojos de Jesús.

¿Cómo miraba Jesús a la gente? Con compasión. Veía sus debilidades, temores y carencias. Podía decir de quienes lo hirieron y crucificaron: – Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:24) –

Había auténtico amor en esas palabras. Ese amor no dependía de sus sentimientos no de una decisión.

Esa misma mirada tuvo Esteban cuando lo apedreaban: – Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. (Hechos 7:60) –

De eso se trata el poder que vino sobre la iglesia en Pentecostés: Poder para amar como Cristo nos amó.

Y es por eso que Jesús nos ordena amar a todos, aun a nuestros enemigos. Ya no debemos mirar a las personas como el resto de la gente. Debemos mirar como mira Dios, porque Él mora en nosotros.

1° Samuel 16:7Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque Yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

¿Amar solo a aquellos que nos aman? Eso lo hacen también los fariseos. ¿Saludar solo a quienes nos saludan? Eso lo pueden hacer los gentiles.

Ellos no pueden ver más allá de lo que ven sus ojos, pero el discípulo de Cristo puede ver más allá,  puede ver el corazón de las personas.

Puede ver la tristeza y la decepción detrás de una sonrisa; puede ver el temor y la inseguridad detrás de un ceño fruncido; puede ver la soledad y el desaliento detrás de una risa burlona.

Podés bendecir a quien te maldice, porque podés ver su debilidad.

Podés hacer el bien a quien te aborrece, porque ves más allá de ese odio.

Podés orar por quien te ultraja y persigue porque comprendés su corazón abatido.

Podés amar a tu enemigo, porque ya no lo ves como un enemigo, sino como alguien lejos de Dios que necesita desesperadamente rendirse a Sus pies y no lo entiende.

Debemos descartar una idea. Esa clase de amor es solo para algunos. En la vida real no se puede amar así.

El Señor manda amar de esa manera: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajen y os persiguen.

Pero para dejar bien claro el concepto, el Señor cierra el tema con un mandamiento extremo: – Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:48) –

El amor humano es un amor imperfecto. Es un amor condicional: yo te amaré si tú me amas.

El amor perfecto viene de saberse amado más allá de los errores y defectos. La convicción de pecado y el perdón de Dios, producen un corazón capacitado para amar.

Lucas 7:47(leer el contexto) Por el cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1° Juan 4:16 – 19) –

¿Has conocido y creído el amor de Dios hacia vos?

Entonces, estás capacitado para amar

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