“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. (Hechos 3:19)
Desde el comienzo mismo de su ministerio, Jesús predicó sobre el arrepentimiento.
Mateo 4:17 – Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
No era una sugerencia o un consejo: Era un mandato urgente.
Pregunta para discusión: ¿Qué entiendes por arrepentimiento?
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No es «remordimiento«
→ No es hacer un gran esfuerzo para sacar el pecado de su vida.
→ No es hacer promesas de portarse bien.
→ No es decir frases como «lo siento mucho” y “no lo volveré a hacer”.
→ No es “hacer penitencia”.

Arrepentimiento: del griego metanoia, que significa cambio de opinión, cambio en la manera de pensar.
Romanos 12:2 (DHH) No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambien su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que les es grato, lo que es perfecto.
El arrepentimiento implica un cambio en la manera de pensar acerca de Dios y del pecado, lo cual da como resultado acercarse a Dios y apartarse del pecado.
El modo de pensar antes del arrepentimiento
Efesios 2:3 – De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios, igual que los demás.
Según este pasaje:
¿Quiénes vivían así? — todos nosotros —
¿De qué manera vivíamos? — cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos —
¿Qué merecíamos a causa de esa manera de vivir? — el terrible castigo de Dios
Hechos 17:30 – Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan
¿Quiénes necesitan arrepentirse? — todos los hombres —
Romanos 3:23 – Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.
Romanos 3:10 – 12 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

El pecado se Manifiesta en Actitudes, Palabras y Acciones.
Imaginemos:
⇒ … que toda palabra que pronunciaras fuera conocida públicamente.
⇒ … que todo lo que haces pudiera verse en televisión.
⇒ … que todos tus pensamientos fueran proyectados en una pantalla.

Reflexión grupal: Si verdaderamente nuestros pensamientos, palabras y acciones fueran exhibidas públicamente, ¿Qué consecuencias inmediatas sufriríamos? (En nuestra familia, con nuestros amigos, en el trabajo)
Tristeza – culpa – no merecedores del amor de Cristo, aunque el Señor nos ama – ingratitud – desagradecido –
El Pecado tiene consecuencias – No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6:7) –.
♦ Relaciones quebrantadas ♦ Dolor y amargura ♦ Soledad y angustia
♦ Vergüenza ♦ Problemas de salud ♦ Problemas familiares
♦ Problemas emocionales ♦ Problemas espirituales ♦ Adicciones
♦ Inseguridad ♦ Vacío interior
La principal y más trágica consecuencia del pecado es que nos aleja de Dios.
Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios. (Romanos 3:23)
Pecado es ponernos a nosotros mismos EN LUGAR DE A DIOS como el centro de nuestras vidas.
Al cambiar nuestra manera de pensar con respecto al pecado…
Entendemos que necesitamos un SALVADOR
Romanos 7:24, 25 – ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
La persona arrepentida
Asume su condición pecaminosa delante de Dios.
El que se arrepiente no culpa a ningún otro por su pecado.
Ejemplos negativos: Adán y Eva – 11Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que Yo te mandé no comieses? 12Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. (Génesis 3:11 – 13) –
Adán: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”
Eva: “La serpiente me engañó y comí”
Ejemplo positivo: David
Salmo 32:5 – Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis trasgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Experimenta una gran tristeza por el pecado
Esta tristeza lleva a que el pecador llegue a aborrecer el pecado y anhele ser libre de él.
2° Corintios 7:10 (LBLA) – Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Confiesa el pecado
Se hace responsable de su pecado y abre su corazón a Dios.
1° Juan 1:8, 9 – Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Da fruto de arrepentimiento
Es la evidencia del verdadero arrepentimiento. Ha renunciado al pecado y se demuestra en su conducta.
Mateo 3:8 – Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.
Lucas 19:8 – Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

Hechos 11:18 – Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!
Leer – 24Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. (2° Timoteo 2:24 – 26) –.
El Espíritu Santo nos muestra nuestra condición pecaminosa ante Dios y pone en nosotros la voluntad de renunciar a nuestra rebeldía.
Esa gracia también nos da el anhelo de andar con Él en novedad de vida y santidad.
Tenemos el poder de Dios para cambiar el rumbo de nuestras vidas.
Un verdadero discípulo tiene un corazón arrepentido

→ La principal característica de un corazón arrepentido es su docilidad.
→ Su prontitud para admitir la culpa.
→ El verdadero discípulo responde y actúa al ser reprendido por Dios.
→ Es fácilmente moldeable por el Espíritu Santo.
→ El verdadero discípulo abre constantemente su corazón a la luz escudriñadora de Dios.
Efesio 5:13 (TLA) – Cuando la luz brilla, todo queda al descubierto y puede verse cómo es en realidad. –
David decía:
Salmos 139:23, 24 – Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.
A la luz del Espíritu Santo…

¿Tienes un corazón arrepentido?
¿Deseas tenerlo?
¿Consideras que eres dócil a la corrección de Dios?
¿Te cuesta admitir la culpa?
¡Arrodíllate y clama en confesión!
Recibirás revelación de parte de Dios acerca de tu pecado.
El arrepentimiento traerá paz y fortaleza a tu corazón.
Tu forma de pensar se renovará.
Experimentarás el gozo de la libertad.