¿Qué es tener hambre y sed de justicia?

Es muy revelador el hecho de que el Señor mencione esta característica del creyente, inmediatamente después de la mansedumbre. Solamente un manso puede tener hambre y sed de justicia verdadera.

justicia

Todos relacionamos la justicia con algo por lo que luchar. Desde chicos identificamos al justiciero como alguien que es capaz de hacer cualquier cosa para que el bien prevalezca: «El paladín de la justicia«.

Como sociedad, tenemos gente armada para que la cuide y todo un sistema organizado para garantizarla.

Si alguien toma venganza por un mal que le han hecho, decimos «hizo justicia por mano propia«.

En este sentido, la mayoría de las personas tiene «hambre y sed de justicia«.

Escuchamos a diario a gente indignada por la corrupción política, y muchos esperan que «alguien haga justicia en este país«, metiendo presos a los políticos junto con los ladrones.

Los judíos que escucharon esta bienaventuranza de boca de Jesús, esperaban al Mesías para que les haga justicia. Ellos estaban bajo la tiranía de un régimen imperialista y clamaban por la llegada de Aquel que resultaría el reino, según creían ellos, en la figura de un líder guerrero, ¿Cómo alguien  así podía ser manso?

El Reino de Dios no funciona como el reino de los hombres

El reino de los pobres en espíritu, que lloran delante de Dios por el pecado. Personas que, a causa de haberse humillado delante de Dios, han sometido su orgullo y han sido amansados.

Estos hombres son los que anhelan la justicia verdadera.

¿A qué clase de justicia se refiere el Señor?

Por lo que leemos en el Sermón del monte, la justicia…

  • Es algo por los que los discípulos serían perseguidos: – Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (Mateo 5:10) –
  • Es algo que no pueden cumplir ni las personas más religiosas: – Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5:20) –
  • Es algo que debemos buscar antes que cualquier otra cosa: – Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33) –

De hecho, las1eras palabras dichas por el Señor que registra Mateo, se refiere a que era necesario que Él cumpliera TODA justicia – Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. (Mateo 3:15) –

Definición

DIKAIOSUNE es la palabra griega que se traduce como justicia y que se refiere a todo aquello que es recto o justo en sí mismo, de todo lo que se conforma a la voluntad revelada de Dios, de todo aquello que ha sido señalado por Dios para que sea reconocido y obedecido por el hombre (Vine).

En definitiva, el que tiene hambre y sed de justicia es aquel que anhela más que todas las cosas, cumplir la voluntad de Dios.

El Señor Jesús eligió bien sus palabras para que la idea sea clara: Este deseo es como el hambre y la sed. Es una necesidad primaria que busca ser saciada desesperadamente. La persona que sufre hambre y sed física, no tiene otra prioridad que saciar esas necesidades. Es el centro de sus pensamientos, el motor de sus actos. Todo lo demás se sujeta a eso. No hay nada más importante.

¿Entiendes a qué se refiere el Señor?

El discípulo tiene esa clase de necesidad pero para hacer la voluntad de Dios. No es una obligación, no es un valor. Es lo único que importa. Todo lo demás es secundario.

No es bienaventurado el que hace algo que está dentro de la voluntad de Dios. Es bienaventurado el que tiene su corazón y su mente puesta en hacer Su voluntad.

¿Te das cuenta? ¿Estás entendiendo? No se trata de lo que haces sino de lo que eres.

Esa misma necesidad nunca termina, ya que nunca podemos saciarla. Se renueva constantemente, y quiere más. ¿Te pasa a ti?

¿Tienes este tipo de hambre y sed?

Pablo la describe en términos de esclavitud

16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. (Romanos 6:16 – 18) – 

El que tiene hambre y sed de justicia es un siervo de la justicia.

19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 
22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. (Romanos 6:19 – 22) –

¿Te acuerdas cuando eras esclavo del pecado?

Tanta hambre y sed de hacer tu propia voluntad.

Efesios 2:3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Tratando de saciar esa sed y esa hambre con todas tus energías. Buscando de todas maneras y nunca lográndolo. Presentando tus miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad. Nunca ibas a ser saciado. ¿Qué fruto tuviste? Ninguno. Lo único que te esperaba era la ira de Dios.

Pero el fruto del hambre y sed de justicia es nuestra santificación:

  • El que tiene hambre y sed de justicia busca la santidad en todas las áreas de su vida.
  • El que tiene hambre y sed de justicia se aleja lo más posible del pecado.

Hay personas que parecen buscar todo el tiempo el límite.

Preguntan: ¿Es pecado hacer esto o aquello? ¿Qué tiene de malo hacer eso? ¿Por qué no puedo ir allá? ¿Por qué no puedo vestirme de esa manera?

Buscan la manera de estar lo más cerca posible del pecado sin que sea pecado.

Eso no es tener hambre y sed de justicia. Es ser tibio ¡Y Dios aborrece a los tibios!

  • El que tiene hambre y sed de justicia se examina a sí mismo. No está mirando todo el tiempo lo malo que hacen los demás. No ve al marido o a la esposa, a los hermano de la iglesia, o al jefe como culpables de su desgracia. Se examina a sí mismo a la luz de la Palabra y busca ser corregido. La mayoría de las personas lee la Biblia creyendo que está dirigida a los demás. Piensan: «esta palabra es par tal«, o «esta mostrando el pecado de la iglesia«. El que tiene hambre y sed de justicia la lee buscando santificarse ¡Es para él!
  • El que tiene hambre y sed de justicia anhela que su yo muera definitivamente, al punto de que sea Cristo quien vive en él, como dice – 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20) –

Serán saciados

Pero ahora que eres siervo de la justicia, dice el Señor, eres bienaventurado porque esa hambre y esa sed que sientes serán saciados por Dios.

Esta bienaventuranza tiene un cumplimiento presente y uno futuro.

  • En la actualidad, Dios mismo obra en nosotros para que podamos cumplir con Su voluntad (toda justicia), por medio de su Santo Espíritu.
  • En el futuro toda justicia será cumplida cuando el Rey venga en gloria y establezca su Reino eterno.

¿Tienes esa necesidad de cumplir la voluntad de Dios? ¿Es el centro de tu vida? ¿Podrías decir que es por lo que tú vives?

Si es así, serás saciado. Es Dios quien se encarga de saciar esa hambre y sed.

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