¿Por qué no pedimos diezmos ni ofrendas en las reuniones?

Para abordar este tema tenemos que entender claramente qué es la iglesia y qué significa ser miembro de ella.

La iglesia no es una organización humana. No es una institución dirigida por un hombre o un grupo. Tampoco es un lugar al que se va a cantar y a escuchar la Palabra de Dios.

La idea de que un numeroso grupo de personas se congregue sin conocerse entre sí, es ajena a la Biblia.

En la realidad es común que la gente se considere parte de una iglesia local por el hecho de haberse bautizado y de concurrir a los cultos dominicales.

Las personas llegan al salón donde se realiza el servicio, cantan las canciones que el líder del grupo musical decidió, entregan su ofrenda o diezmos, escuchan el sermón, saludan a los conocidos y luego se van. Nunca se enteran de las necesidades de la persona que estaba sentada a su lado. Probablemente ni conozcan sus nombres.

Esa no es la clase de iglesia de la que la Biblia habla.

La iglesia es descriptiva como una familia en la cual todos los que la forman son importantes y se vinculan amorosamente entre sí. También es representada como un cuerpo, donde todos los miembros se interrelacionan, dependiendo unos de los otros para crecer a la estatura de la plenitud de Cristo – 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Efesios 4:12 – 16) –

La iglesia son las personas que la integran.

Si usted es parte de una iglesia local, su vida está íntimamente ligada a ella. Su compromiso va más allá de una obligación. Usted se relaciona con ella, ora por ella, se preocupa por ella, trabaja por ella, piensa en ella, sufre por ella y disfruta por ella.

Usted ama a la iglesia porque ama al Señor de la iglesia.

Si usted no es el tipo de vínculo que usted tiene, pueden ocurrir 2 cosas: 

A – Que el problema esté en usted, es decir que su actitud no sea la correcta y vea a la iglesia como algo ajeno a su vida, como una obligación o como una religión con la que cumplir.

B – Que el problema esté en la iglesia, lo que implicaría que, en lugar de ser una familia espiritual, sea una institución humana, o lo que es peor, una empresa.

relac¿Es bíblico el diezmo?

Indudablemente la Biblia habla del diezmo – [Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. (Levítico 27:30) -;  Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.  (Números 18:26) -; Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. (Deuteronomio 14:23) -; Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. (Deuteronomio 31:5) -, entre muchos otros pasajes] -. En el Antiguo Testamento había 3 tipos distintos de diezmos y en – 8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. (Malaquías 3:8, 9) – queda claro que Dios estimaba como ladrón a la persona que no diezmaba.

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Las referencias en el Nuevo Testamento sobre el diezmo se REFIEREN ESPECÍFICAMENTE A LOS JUDÍOS.

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Las personas que forman parte de la iglesia, con corazón alegre y de manera voluntaria, ofrendan para la obra, esto es, solventar los gastos, sostener a los ministros, repartir a los necesitados y aportar para las misiones.

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Es triste ver cómo se manipula a las personas para sacarles el dinero. Algunos llenan al pueblo de culpas y temores amenazándolos con desgracias y maldiciones; otros apelan a la codicia, afirmando que Dios les multiplicará lo que entreguen.

¿Negociando con Dios?

y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2° Pedro 2:3) –

El evangelio de la prosperidad ha introducido algunos conceptos que hoy son de uso común en la mayoría de las iglesias pero, ¿son enseñanzas bíblicas o de hombres?

LA SIEMBRA: Esta enseñanza la introdujo el predicador norteamericano Oral Roberts. Él mismo la explica así: «La semilla tiene que ser plantada antes de que podamos hablarle a nuestra montaña de necesidades para ser removida«. En esencia «plantar una semilla de fe» es entregar dinero al predicador o a su ministerio.

Algunos predicadores llevaron esta enseñanza al extremo, tergiversando el texto de –  que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. (Marcos 10:30) -: La devolución centuplicada.

«Da $ 10 y recibirá $ 1.000 ya, da $ 1.000 y recibirás $ 100.000. Yo sé que usted puede multiplicar; pero yo quería que viera en blanco y negro cuán grande puede ser una devolución centuplicada» (Gloria Copeland). En definitiva, la idea de la siembra no tiene nada que ver con el amor a Dios o al prójimo, sino con el interés personal. Los predicadores apelan a la codicia de las personas utilizando el nombre de Jesús.

EL PACTO: Consiste en hacer un contrato con Dios: Se entrega determinada cantidad de dinero con el fin de que Dios cumpla con un pedido concreto. Puede ser un trabajo, sanidad, para que algún familiar se entregue a Cristo, etc.

La idea de «hacer un pacto» implica que Dios estaría obligado a cumplir lo que se le pide. Para que el pacto sea doblemente efectivo, esos predicadores recomiendan invertir en un «ministerio exitoso«, en otras palabras, en ellos mismos.

«El Dios de las Escrituras no negocia tratos; Él establece declaraciones. El pacto de Dios con Abraham no fue una proposición bilateral (llegar a un mutuo acuerdo 2 partes en litigio), sino que se trató de una promesa unilateral (iniciada por la persona superior, quien tiene autoridad para estipular reglas no negociables)… Lo único que podía hacer Abraham era inclinarse humildemente ante la gracia y bondad de su Creador» – 3Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: (Génesis 17:3) – (Hank Hanegraaff, Cristianismo en crisis).

TRABAR LA BENDICIÓN: Esta nueva práctica consiste en dejar dinero a los pies del predicador, para que la palabra que está proclamando se cumpla en la vida de la persona.

Éstas y otras ideas parecidas, no son bíblicas. Se basan en la idea de que el dinero activa la bendición.

Jesús dijo:

De nada sirve que ustedes me alaben,
pues inventan reglas
y luego las enseñan
diciendo que yo las ordené.”
»Ustedes desobedecen los mandamientos de Dios para poder seguir enseñanzas humanas. Han aprendido muy bien la manera de rechazar los mandamientos de Dios para seguir sus propias enseñanzas.
(Marcos 7:7 – 9) – TLA (Traducción Lenguaje Actual)

reuniHemos dejado claro que el diezmo NO ES OBLIGATORIO. Sin embargo, es costumbre entre los creyentes separar un 10 % de sus ingresos como una base mínima de ofrenda. Es una manera igualitaria de dar, ya que tanto el que tiene abundancia como el que tiene escasez, entregan el mismo porcentaje.

Como cualquier ofrenda a Dios, ESTO SOLO TIENE SENTIDO SI SE HACE VOLUNTARIAMENTE, «No con tristeza ni por obligación» – Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. (2° Corintios 9:7) -. La realidad es que Dios es dueño del 100 % de nuestros ingresos y debemos glorificarlo a Él en todo.

Si usted diezma u ofrenda por cualquier motivación que no sea el amor, por favor, ¡No lo haga más! «Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve» – (1° Corintios 13:3) –

Como dijimos al comienzo, los diezmos y ofrendas, dependen de la relación que se tenga con la iglesia. Aquel que la ama, contribuye a su sostenimiento con generosidad y alegría.

POR ESA CAUSA, NUNCA PEDIMOS DINERO EN LAS REUNIONES.
Presentación1

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