El concepto de iglesia es algo que la gente da como sobreentendido, pero muy poco lo comprender cabalmente. Es algo que está en el mundo, pero que no es de este mundo. Es por eso que no se puede aplicar los principios de este mundo con ella.
La mayoría piensa que es un edificio donde se reúnen los creyentes. Otros entienden que es una institución organizada en jerarquías. Otros la ven como una empresa que debe crecer y multiplicarse. Hay quienes la ven como un grupo de contención y aceptación. Incluso hay quienes la aprovechan como un negocio para enriquecerse.
La iglesia no es nada de eso. Es algo tan diferente a cualquier cosa del mundo, que la Biblia, en lugar de ofrecer una definición, emplea comparaciones para que podamos entenderla.
La iglesia es, entre otra cosa:
- Como una familia – [Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. (Efesios 2:19) -; Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29)] -, porque todos los que la componemos somos hijos del mismo Padre, iguales ante Él.
- Como un cuerpo humano – Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. (1° Corintios 12:12) -, porque funcionamos como órganos que tienen diferentes funciones. Todos son necesarios y complementarios.
- Como un ejército – [Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (2° Corintios 10:3) -; Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. (Efesios 6:11)] -, porque peleamos la buena batalla con armas espirituales contra un enemigo espiritual.
- Como una casa – vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (1° Pedro 2:5) -, donde cada uno somos piedras vivas que se sostienen unas con otras.
- Como una hermosa ciudad – Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. (Apocalipsis 21:2) -, que baja del cielo, porque de allí procede, y cuyos habitantes son tan numerosos que no se pueden contar.
- Y es como una novia – [25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (Efesios 5:25) -; 7Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. (Apocalipsis 19:7)] – que espera ansiosa a su Novio para casarse y estar junto Él para siempre.
La iglesia es gente
Gente común y corriente que ha sido separada por Dios para ser Su pueblo, para servir en comunión, para amarse los unos a los otros, para crecer juntos a la imagen de Jesucristo, para llevar las buenas nuevas a los perdidos, y, por sobre todas las cosas, para glorificarlo. En las cartas del Nuevo Testamento encontramos todo lo que necesitamos saber sobre el funcionamiento de la iglesia.
Sin embargo, a lo largo de la historia, la iglesia evangélica se ha amoldado al mundo incorporando usos y costumbres que nada tienen que ver con su naturaleza espiritual. A tal punto se han integrado a la vida eclesiástica estas prácticas, que parecen imprescindibles para el buen funcionamiento de la iglesia. Pero no lo son. Al contrario, reemplazan el obrar del Espíritu Santo por el activismo religioso.
Preguntas frecuentes sobre la Iglesia Bíblica en Punta Alta y en Bahía Blanca
Es muy importante notar que la Biblia no habla de la iglesia de la ciudad, sino de la iglesia en la ciudad.
Apocalipsis 2:1 – Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que manda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:
Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso…
Leer también: – [a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (Romanos 1:7) -; a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: (1° Corintios 1:2) -; Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya: (2° Corintios 1:1) -; Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: (Filipenses 1:1) -; a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (Colosenses 1:2) -; Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: (Apocalipsis 2:8) -, Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (Apocalipsis 2:12) -, Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (Apocalipsis 2:18) -; Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: (Apocalipsis 3:1) -, Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: (Apocalipsis 3:7)] -.
La iglesia es universal, es decir que está compuesta por todos los creyentes a lo largo del mundo y de la historia, y su ciudadanía es celestial:
Filipenses 3:20 – Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; –
El Señor Jesús en su oración sacerdotal dijo:
11 Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. 13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. 14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Juan 17:11 – 18) -.

El Señor repitió una y otra vez que no somos del mundo, sino que estamos en el mundo. Como ciudadanos de los cielos, nuestras expectativas, valores y riquezas están puestos allí. Lo que es general, también lo es en particular: No somos de la ciudad, sino que estamos en la ciudad.
¿Porque nos reunimos de esta manera?
Porque esta es la forma más similar a como lo hacía la iglesia primitiva.
1° Corintios 14:26 – ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
(Efesios 5:19, 20) – hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (Hechos 2:42) –
No había una separación entre un grupo selecto que servía y una mayoría espectadora (estructura heredada de la tradición católica), sino que todos participaban de la reunión, de manera ordenada. Es así como los dones espirituales fluyen.
¿Por qué no hay ministerios?
Porque el servicio no debe ser encasillado, ni limitado. Todos los creyentes están llamados a servir con libertad. En la Biblia no vemos que la iglesia se dividía en ministerios. Cada uno servía conforme a los dones que había recibido, para edificación de la iglesia:
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12:5 – 8) –
La función del pastor es la de capacitar a los miembros de la iglesia con la Palabra de Dios, para que puedan servir a los demás, y, de esta manera, crecer juntos espiritualmente:
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Efesios 4:11) –
¿Por qué no hay Escuela Bíblica para niños, ni grupo de jóvenes?
Porque la Biblia enseña que los padres son los encargados de la instrucción de los hijos.
5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. (Deuteronomio 6:5 – 7) –
Esta responsabilidad no se debe delegar a nadie. La escuela bíblica para niños es una imitación de la escuela secular. se adoptó su estructura y métodos, cambiando solo los contenidos. La instrucción bíblica es reemplazada por historias relatadas a la manera de cuentos, dibujos y disfraces. Las reuniones de jóvenes solo sirven para entretenerlos, pero no para ayudarlos en su crecimiento espiritual.
La iglesia no debería separar a la familia, sino todo lo contrario. Vemos en las Escrituras que los padres y los hijos escuchaban juntos la Palabra de Dios.
No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos. (Josué 8:35) –
Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos. (2° Crónicas 20:13) –
En las reuniones primitivas se leían las Epístolas para toda la congregación, y también participaban los hijos. Esto es evidente porque Pablo en varias ocasiones les habla a ellos directamente:
¹Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. (Efesios 6:1 – 3) –
¿Por qué no se pide diezmos ni ofrendas en las reuniones?
Porque cada uno es responsable delante de Dios de su dinero. No debe ofrendar por obligación, ni por culpa, ni esperando una bendición a cambio.
Debe hacerlo con libertad, con gratitud y alegría. Sin ninguna clase de manipulación.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. (2° Corintios 9:17) –
Lo que sí hacemos

Ansiamos honrar y amar a Dios en todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas. Ese el el primer y más grande mandamiento. Por eso, estudiamos Su Palabra con dedicación para conocerlo más profundamente.
Las predicaciones son expositivas. Esto significa que se enseña lo que el texto dice, sin agregarle ni quitarle nada.
Realizamos estudios bíblicos donde se analizan los libros versículo por versículo.
Obedecemos las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor.
Pero el primer mandamiento no tiene validez si no se cumple el segundo: amar al prójimo como a uno mismo. Por eso, alentamos al servicio, en todas sus facetas y promovemos la comunión de los hermanos con reuniones de oración, de camaradería, campamentos, etc.