Clase 8 – La cruz

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses 2:8) –

¿Por qué Jesús murió en esa cruz?
¿A quién debió pagar el Señor por nuestros pecados?
¿Qué ocurrió en esa cruz?
¿Cuáles son las consecuencias de la muerte del Señor en la cruz en nuestras vidas?

La cruz es mucho más que un símbolo: Es el centro del Evangelio.

El eterno Señor Jesús estuvo colgado en una cruz durante 6 horas: Desde las 9 de la mañana, la hora 3era25Era la hora tercera cuando lo crucificaron. (Marcos 15:25) –; hasta las 3 de la tarde, la hora 9na –  46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) –.

Un hombre clavado a un madero, entregado a una lenta y cruel muerte. Una persona en total debilidad.

Nadie es recordado por su agonía. Los grandes hombres de la historia son rememorados por sus momentos de mayor fortaleza y gloria.

Por eso para los judíos es motivo de tropiezo: ¿El Mesías colgado de una cruz? Les resulta ofensivo el solo pensarlo.

Para los incrédulos es motivo de burla. Se ríen ante la idea de que Dios Todopoderoso pueda  haber muerto, y para colmo, de esa manera.

1° Corintios 1:23 (DHH)Pero nosotros anunciamos a un Mesías crucificado. Esto les resulta ofensivo a los judíos, y a los no judíos les parece una tontería. (Dios Habla Hoy)

Sin embargo para nosotros, los que creemos, es poder de Dios para salvación.

1° Corintios 1:18Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

Hoy se habla con demasiada liviandad de la cruz. Todo el mundo repite como una frase hecha: “Jesús murió por nuestros pecados”.

Es menester entender en profundidad lo que eso significa. Es necesario leer y meditar lo que la Escritura revela sobre la crucifixión del Señor Jesucristo.

Nuestra vida nunca será igual después de esa revelación.

El significado de la cruz

Al leer sobre la angustia y tristeza del Señor Jesús en el huerto de Getsemaní, podemos llegar a entender un poco sobre el significado de la cruz.

La Escritura nos muestra que el Señor entró al huerto con sus 11 discípulos fieles, y les pidió que se sentaran y lo esperaban mientras Él iba a orar. Tomando a Pedro, Juan y Jacobo, se separó del grupo y les confesó la desazón que había en su corazón:

Mateo 26:38Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Otras versiones ilustran mejor el sentimiento del Señor en esa noche:

NVI: <<Es tal la angustia que me invade, que me siento morir – les dijo…>>

Biblia Textal: …Una tristeza mortal está sobrecogiendo mi alma…

PDT: … ¡Mi tristeza es tan grande que me siento morir!… (Palabra de Dios para Todos)

LBLA: … <<Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte…>>. (La Biblia de Las Américas)

Ahora, en su momento de mayor debilidad, necesitaba estar a solas con el Padre, por lo que se “apartó de ellos a distancia como un tiro de piedra” – 41Y Él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, (Lucas 22:41) – y se postró en tierra – 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra y oró que si fuese posible, pasase de Él aquella hora. (Marcos 14:35) –, sobre su rostro – 39Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú. (Mateo 26:39) –

Allí el Señor clamó al Padre para que le evitara pasar por la cruz, si le fuera posible. Pero que no se hiciera como Él quería, sino como el Padre determinara.

Marcos 14:36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Ti; aparta de Mí esta copa; mas no lo que Yo quiero, sino lo que Tú.

La respuesta del Padre era clara. El Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz – 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:8) –.

Lo que quedaba por delante era terrible.

Lucas nos revela que la agonía de ese momento era tan grande, que tuvo que venir un ángel del cielo para fortalecerle – 43Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. (Lucas 22:43) –, y que la tierra donde estaba echado se manchó con su sudor mezclado con sangre.

La causa de la agonía de Getsemaní

Debemos preguntarnos cuál era la causa de tal intensa tristeza ¿Sería por temor al dolor físico, al rechazo de la gente y a la humillación? ¿Clamaba el Señor para que el Padre lo libere del látigo, la corona de espinas y los clavos de la cruz?

No. Esa no era la causa de la agonía de Getsemaní.

El Señor Jesús era “varón de dolores, experimentado en quebranto” – 3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. (Isaías 53:3) –, no era alguien que se amedrentaría ante el dolor físico. Él había dicho que no se debía temer al que puede matar el cuerpo pero no el alma – 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:8) –.

El Señor había anunciado muchas veces y de diferentes maneras lo que ahora debía enfrentar.

De manera simbólica:

19Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. (Juan 2:19) –

14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, (Juan 3:14) –

pastor

15así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. (Juan 10:15) –

15Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. (Mateo 9:15) –

40Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. (Mateo 12:40) –

26Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:26 – 28) – y otros.

De manera literal:

21Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. (Mateo 16:21) –

22Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres.23y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. (Mateo 17:22, 23) –

17Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 18He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo de Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; 19y le entregarán a los gentiles para que les escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará. (Mateo 20:17 – 19) – y paralelos.

Juan 10:18 (TLA)Nadie me quita la vida, sino que Yo la entrego porque así lo quiero. Tengo poder para entregar mi vida, y tengo poder para volver a recibirla, pues esto es lo que mi Padre me ha ordenado hacer. (Traducción en Lenguaje Actual)

El Señor no estaba amedrentado por lo que pudiera hacerle el hombre. Había algo mucho más poderoso que los látigos, la corona de espinos y los clavos.

Debía tomar una copa que ningún hombre había probado. Cientos y miles de personas pasaron por la cruz romana. Era un castigo extremadamente cruel, pero común para esa época.

¿Cuál era, entonces, la copa que el Señor hubiera querido evitar? La Biblia muestra claramente que la copa es un símbolo de la ira de Dios.

Isaías 51:17 – Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.

Salmos 75:8 – Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentando, lleno de mistura; y Él derrama del mismo; hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra.

Jeremías 25:15 – Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales Yo te envío.

Apocalipsis 14:10 – Él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;

Apocalipsis 16:1 – Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.

Definitivamente no era la ira del hombre lo que el Señor temía, sino la ira de Dios.

Había llegado el momento que el Profeta Isaías había anunciado:

“…aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ello.
Por tanto, Yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos, y orado por los trasgresores”.
(Isaías 53:9 – 12) –.

Después de orar, el Señor se levantó para cumplir Su obra.

Los protagonistas de la mayor injusticia humana de la Historia

Iscariote era uno de los 12, y por tanto, sabía dónde podía    encontrar a Jesús esa noche. Fue a buscarlo acompañado de una turba compuesta por una compañía de soldados y alguaciles enviados por los principales sacerdotes y fariseos.

Judas había sido el encargado de las finanzas del grupo – 4Y dijo uno de los discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: 5¿Por qué no fue este perfume vendido por tres denarios, y dado a los pobres? 6Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. (Juan 12:4 – 7) –; 29Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. (Juan 13:29) –. Había caminado junto al Señor desde el comienzo de su ministerio. Había escuchado sus enseñanzas, había visto sus milagros, había experimentado su amor; pero será siempre recordado por haber sido el autor de la traición más terrible de la historia y por haber dado el beso más falso.

Su protagonismo en la muerte del Señor, lo llevó al suicidio – 3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 6Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 7Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 8Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. 9Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; 10y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. (Mateo 27:3 – 10) –; 18Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. (Hechos 1:18, 19) –

Había sido sumo sacerdote entre los años 6 y 15 d.C, y, aunque había dejado el cargo, conservaba la autoridad, de tal manera que se le siguió llamando sumo sacerdote – 2y siendo sumo sacerdote Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. (Lucas 3:2) –; 6y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; (Hechos 4:6) –. Era suegro de Caifás, y juntos encabezaban la oposición contra Jesús.

El Señor fue traído ante él, apenas fue apresado – 12Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, 13y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. 14Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.
15Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote; 16mas Pedro estaba fuera, a la puerta. salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro. 17Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy. 18Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego; porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.
19Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. 20Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. 21¿Por qué me preguntas a Mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya Yo hablado; he aquí, ellos saben lo que Yo he dicho. 22Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? 23Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en que está mal; y si bien, ¿por qué me golpeas? 24Anás entonces le envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
(Juan 18:12 – 24) -. Anás le hizo el 1er interrogatorio, y ante su presencia, Jesús recibió el 1er golpe en su rostro – (Juan 8:22) –. En su patio, Pedro negó al Señor por 1era vez.

era el verdadero sumo sacerdote. Ocupó ese cargo desde el año 18 hasta el 36.

Como el lugar donde se reunían el Sanedrín se abría solo de ahí, Caifás lideró el interrogatorio a Jesús en su propia casa, en un marco de total irregularidad, donde, además se convocaron testigos falsos que se contradecían ante sí. allí, el Señor fue declarado blasfemo y condenado a muerto – 57Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. 59Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, 60y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, 61que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. 62Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra Ti? 63Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos diga si eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 65Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. 66¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! 67Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, 68diciendo: profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó (Mateo 26:57 – 68) –; 53Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas. 54Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. 55Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban. 56Porque muchos decían falso testimonio contra Él, mas sus testimonios no concordaban. 57Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra Él, diciendo: 58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y entre tres días edificaré otro hecho sin mano. 59Pero ni aun así concordaban en el testimonio. 60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 61Mas Él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, el Hijo Bendito? 62Y Jesús le dijo: Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 63Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestiduras, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? 64Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte. 65Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas. (Marcos 14:53 – 65) –.

Por la mañana, se organizó rápidamente una reunión formal del concilio para dar apariencia de legalidad a la sentencia – 1Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. (Mateo 27:1) –; 1Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, (Marcos 15:1) –; 66Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo: 67¿Eres Tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis; 68y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis. 69Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios. 70Dijeron todos: ¿Luego eres Tú el Hijo de Dios? Y Él les dijo: Vosotros decís que lo soy. 71Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? Porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca. (Lucas 22:66 – 71) –.

Como los judíos no tenían poder para condenar a muerte, les era necesario acudir ante el gobernador y acusarlo de un crimen que no fuera de carácter religioso. Por eso lo culparon de intentar levantarse como rey de los judíos, lo que implicaría un acto de rebelión contra Roma.

poncio 2

Pilato fue el gobernador o procurador romano de Judea entre los años 26 al 36 d.C. Sus funciones abarcaban la comandancia del ejército de ocupación, la recaudación de impuestos, nombrar al sumo sacerdote y resolver los casos judiciales donde se pidiera la pena de muerte.

Su falta de sabiduría para resolver situaciones anteriores, había dado lugar a muchas quejas e informes negativos delante del emperador Tiberio sobre su desempeño. A esto se debía su conducta dubitativa en el proceso del Señor Jesús. Aunque era evidente para él su inocencia, no quería contrariar los ánimos de los judíos. Por eso trató de evitar tomar responsabilidad en la resolución del conflicto. Primero, tratando que los judíos resolvieran solos el problema – 31Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie; (Juan 18:31) –, luego, derivando el caso a Herodes – 6Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. 7Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. 8Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de Él, y esperaba verle hacer alguna señal. 9Y le hacía muchas preguntas, pero Él nada le respondió. 10Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia. 11Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. 12Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí. (Lucas 23:6 – 12) –, después, proponiendo soltar a Jesús dada la costumbre de soltar a un reo para Pascua – 15Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. 16Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. 17Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? 18Porque sabía que por envidia le habían entregado. 19Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de Él. 20Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. 21Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. (Mateo 27:15 – 21) –; 6Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. 7Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta. 8Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había hecho. 9Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos? 10Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes. 11Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás. 12Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? 13Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale! 14Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: ¡Crucifícale! 15Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado. (Marcos 15: 6 – 15) –; 17Y tenían necesidad de soltarles uno en cada fiesta.
18Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás! 19Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio. 20Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; 21pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! 22Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en Él; le castigaré, pues, y le soltaré. 23Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. 24Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; 25y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
(Lucas 23:17 – 25) –, y, por último, lavándose las manos – 24Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.(Mateo 27:24) – antes de entregarlo para ser crucificado.

Herodes 2Antipas, hijo de Herodes del Grande, fue el responsable de la muerte de Juan el bautista.

Como era el tetrarca (un cargo inferior al rey) de Perea y Galilea, Pilato le envió a Jesús, considerando que pertenecía a su distrito – 6Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. 7Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. 8Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque había oído muchas cosas de Él, y esperaba verle hacer alguna señal. 9Y le hacía muchas preguntas, pero Él nada le respondió. 10Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia. 11Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. 12Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí. (Mateo 23:6 – 12) –. Pero Herodes, en lugar de tomar alguna decisión, tomó al Señor como un espectáculo. Se burló de Él, y lo envió de regreso a Pilato.

Algunas profecías cumplidas el día de la crucifixión

El Mesías sería traicionado por un amigoAun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,
Alzó contra Mí el calcañar.
(Salmos 41:9) –

Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. (Marcos 14:10) –
El Mesías sería entregado por 30 piezas de plataY les dije: Si os parece  bien, dadme mi salario, y si no,
dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.

(Zacarías 11:12) –

y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?
Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.
(Mateo 26:15) –
El Mesías sería acusado por falsos testigosNo me entregues a la voluntad de mis enemigos:
Porque se han levantado contra Mí testigos falsos
testigos falsos, y  los que respiran crueldad.

(Salmos 27:12) –

60y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se
presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos,
61que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de
Dios y en tres días reedificarlo.
(Mateo 26:60, 61) –
El Mesías permanecería en silencio en
su acusación
Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante
de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

(Isaías 53:7) –

62Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No
respondes nada?¿Qué testifican éstos contra ti?
63Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote
le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que me
digas si eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios.

(Mateo 26:62, 63) –
El Mesías sería golpeado y escupidoDe mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas
a los que me mesaban la barba; no escondí
mi rostro de injurias y de esputos.

(Isaías 50:6) –

Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle
el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle:
Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.

(Marcos 14:65) –
El Mesías sería crucificado con pecadoresPor tanto, Yo le daré parte con los grandes, y
con los fuertes repartirá despojos; por cuanto
derramó su vida hasta la muerte, y fue contado
con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado
de muchos, y orado por los trasgresores.

(Isaías 53:12) –

Entonces crucificaron con Él a dos ladrones,
uno a la derecha, y otro a la izquierda.

(Mateo 27:38) –
Echarían a suertes las ropas del MesíasRepartieron entre sí mis vestidos;
Y sobre mi ropa echaron suertes.

(Salmos 22:18) –

Cuando le hubieron crucificado, repartieron
entre sí sus vestidos, echando suertes sobre
ellos para ver qué se llevarían cada uno.

(Marcos 15:24) –
El Mesías sería escarnecido e insultadoMas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del
pueblo.
(Salmos 22:6) –

Y los que pasaban le injuriaban, meneando
la cabeza.
(Mateo 27:39) –
Le darían a beber al Mesías, hiel y vinagreMe pusieron además hiel por comida,
Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

(Salmos 69:21) – 

Y estaba allí una vasija llena de vinagre;
entonces ellos empaparon en vinagre una
esponja, y poniéndola en un hisopo, se la
acercaron a la boca.
  (Juan 19:29) –
Se burlarían del Mesías y de la profecíaMas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado
del pueblo.
(Salmos 22:6) –

Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere;
porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

(Mateo 27:43) –
El Mesías oraría por sus enemigosEn pago de mi amor me han sido adversarios;
Mas Yo oraba. (Salmos 109:4) –

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque
no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí
sus vestidos, echando suertes.
(Juan 23:34) –
El Mesías sería abandonado de
sus discípulos y seguidores
Levántate, oh espada, contra el pastor,
y contra el hombre compañero mío, dice
Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor,
y serán dispersadas las ovejas; y haré
volver mi mano contra los pequeñitos.

(Zacarías 13:7) –

Entonces Jesús les dijo: Todos os
escandalizaréis de Mí esta noche; porque
escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas
serán dispersadas.
(Marcos 14:27) –             
Las manos y los pies del Mesías serían horadadosPorque perros me han rodeado; Me
han cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.

(Salmos 22:16) –

Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y
mira mis manos; y acerca tu mano, y métela
en mi costado; y no seas incrédulo, sino
creyente.
(Juan 20:27) –
El Mesías sería desamparado
de Dios para cumplir con su muerte vicaria
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación,
y de las palabras de mi clamor?

(Salmos 22:1) –

Cerca de la hora novena, Jesús clamó a
gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani?
Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has desamparado?
(Mateo 27:46) –
El Mesías encomendaría su
Espíritu en manos del Padre
En tu mano encomiendo mi espíritu;
Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de
verdad.
(Salmos 31:5) –

Entonces Jesús, clamado a gran voz,
dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi
Espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

(Lucas 23:46) –
Los huesos del Mesías no serían quebradosEl guarda todos sus huesos; Ni uno
de ellos serán quebrantado.

(Salmos 34:20) –

Mas cuando llegaron a Jesús, como lo vieron
ya muerto, no le quebraron las piernas.

(Juan 19:33) –
El Mesías sería sepultado
con los ricos
Y se disputó con los impíos su sepultura,
mas con los ricos fue en su muerte; aunque
nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su
boca.
(Isaías 53:9) –

57Cuando llegó la noche, vino un hombre
rico de Arimatea, llamado José, que también
había sido discípulo de Jesús. 58Este fue a
Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato
mandó que se le diesen el cuerpo. 59Y tomando
José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
60y lo puso en su sepulcro nuevo, que había
labrado en la peña; y después de hacer rodar una
gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

(Mateo 27:57 – 60) –

Un sacrificio necesario

Lucas 24:7 (RV 1960) diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

I – Era necesario que fuera entregado en manos de hombres pecadores

Para entender la magnitud del sacrificio de Cristo, debemos comprender que Él no fue simplemente la víctima de un asesinato.

Él dijo claramente que nadie le quitaría la vida, que tenía poder para poner su vida y para volverla a tomar – Nadie me la quita, sino que Yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Ese mandamiento recibí de mi Padre. (Juan 10:18) –. Pero era necesario que el Hijo del Hombre sea entregado a manos de hombres pecadores.

Fueron hombres pecadores quienes lo traicionaron, lo rechazaron y abandonaron. Fueron hombres pecadores quienes se burlaron de Él, lo escupieron, le pusieron una corona de espinas, le azotaron, le clavaron las manos y lo crucificaron.

Fueron hombres pecadores quienes se encargaron de levantar a Cristo y le colocaron en el lugar donde recibiría sobre sí la ira de Dios.

No te engañes: Esos hombres no son peores que nosotros. Esos hombres estaban representando a todas las personas de la historia.

¿Crees que si el Señor Jesús hubiera venido en este tiempo, lo hubiéramos recibido mejor? No dudes que hoy hubiera recibido el mismo trato.

El hombre odia a Dios. Fue así desde el principio de la creación: El hombre siempre dio la espalda a su Creador.

9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan.
Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14Su boca está llena de maldición y de amargura.
15Sus pies se apresuran para derramar sangre;
16Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de paz.
18No hay temor de Dios delante de sus ojos.
(Romanos 3:9 – 18) –

Era necesario que el Hijo del Hombre fuera entregado en manos de pecadores para que quede claro lo que el hombre pecador hace con Dios.

No fueron bandidos, o asesinos seriales los que crucificaron al Señor. En su muerte estuvieron involucradas personas de todas las clases sociales, culturales y religiosas. Para matar al Dios Encarnado estuvieron de acuerdo gobernantes, sacerdotes, escribas, soldados, gente del pueblo. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Los hombres son enemigos de Dios y por ellos el Señor entregó su vida.

Los clavos, la corona de espinas, la caña con que golpearon su cabeza, los azotes, las burlas y todo dolor físico que el Señor sufrió en la cruz son el fruto del corazón del hombre.

Era necesario que hombres pecadores fueran los que crucificaran a Jesús.

II – Era necesario que fuera crucificado

El Señor debía ser levantado en un madero. Él mismo explicó la causa cuando habló con Nicodemo: – 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:14, 15) –

Cuando hizo esta rara comparación de sí mismo con una serpiente estaba citando un pasaje del Pentateuco: – 4Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. 5Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 6Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. 
7Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. 8Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. 9Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
(Números 24:4 – 9) –

Ante la oración de Moisés, Dios le ordenó que fabricara una serpiente de bronce y la levantara en alto.

La persona mordida por la serpiente estaba condenada a muerte, pero podía encontrar la salvación de manera gratuita: solo debía mirar a la serpiente de bronce que estaba allá en lo alto.

La serpiente que se levantó era parecida a las comunes, pero tenía 2 grandes diferencias:

  • Esa no era su forma original. Fue hecha de esa manera con el propósito de dar salvación a todos los que habían sido mordidos por serpientes verdaderas.
  • Esta serpiente no tenía veneno.

La analogía con Cristo es clara: Él debía ser levantado como la serpiente para que los que habían sido mordidos con el veneno mortal del pecado, pudieran ser salvos a través de Él.

Como la serpiente de bronce, Él tomó la forma de hombre: – 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:6 – 8) –

Y, así como la serpiente no tenía veneno, tampoco Él tenía pecado.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2° Corintios 5:21) –

Y allí, en esa cruz, el Santo Hijo de Dios, el Hombre Perfecto que no conoció pecado, debió recibir todo el furor de la ira de Dios que nosotros merecíamos, y fue molido por nuestros pecados.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5) –

banderaIsaías 53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

La ira de Dios cayó sobre Jesús. La terrible ira de Dios, que debía haber sido para mí, fue recibida por el Señor. Él bebió el furor de la ira de Dios hasta la última gota.

No es posible para nosotros comprender la tremenda ira de Dios, pero la Escritura nos ofrece algunos indicios:

8Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;
Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
9Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira;
Jehová los deshará en su ira,
Y fuego los consumirá. (Salmos 21:8, 9) –

Éxodo 15:7. Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra Ti. Enviaste tu ira; los consumió como hojarasca.

Isaías 66:15. Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

Ezequiel 22:20. Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré en mi furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré.

Los evangelios describen ese momento señalando que se hizo de noche al medio día. Evidentemente era un reflejo, en el plano natural de lo que estaba pasando en el espiritual.

Las palabras desgarradoras que pronunció el Señor antes de entregar Su Espíritu, muestran el grado de angustia que experimentaba: Por 1era vez en toda la eternidad, Su comunión con el Padre se había roto.

45Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este. 48Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 
52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (Mateo 27:45 – 52) –

Ya todo estaba consumado. La justa y bendita ira de Dios Santo había sido aplacada con la sangre del mismo Dios Hijo. Era necesario que así fuera, no había otra salida para nosotros.

Tan grande es el amor de Dios.

III – Era necesario que resucite al 3er día

Si Cristo no hubiera resucitado, hubiera sido un hombre más que moría. Era necesario que resucite.

Leamos: – 17y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 
24Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. (1° Corintios 15:17 – 24) –

Él tenía el poder para entregar Su vida, pero también para volverla a tomar. Él era Dios. Jesús es Dios. Su obra fue completa. 

No solo pagó al Padre por nuestros pecados. También derrotó con su muerte a Satanás y su imperio de muerte.

14Debido a que los hijos de Dios son seres humanos—hechos de carne y sangre—el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues solo como ser humano podía morir y solo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte. 15Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.
16También sabemos que el Hijo no vino para ayudar a los ángeles, sino que vino para ayudar a los descendientes de Abraham. 17Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos,[g] para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo. 
18Debido a que él mismo ha pasado por sufrimientos y pruebas, puede ayudarnos cuando pasamos por pruebas. (Hebreos 2:14 – 18) – NTV (Nueva Traducción Viviente)

¡Aleluya!

Eso es lo que el Señor Jesús hizo por vos y por mí.

La cruz de Cristo muestra el indescriptible amor de Dios por la humanidad.

Esa era la única manera posible de que se cumpliera con la justicia divina para la salvación del hombre. Si el Señor Jesús no hubiera ido a la cruz como un cordero al sacrificio, la ira de Dios, el justo castigo al culpable, indefectiblemente hubiera caído sobre todos los pecadores.

Ante tal muestra de amor, solo podemos rendirnos en adoración como los millares de millares que nos precedieron en el cielo: – 9y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. 11Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. (Apocalipsis 5:9 – 12) – 

 

 

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