¡Los falsos maestros abundan!
Están en toda ciudad, en todo barrio.
El Señor Jesús nos alerta sobre ellos.
Los falsos maestros enseñan una religión falsa. Hablan de Jesucristo, pero no es el mismo de las Escrituras. No estudian la Biblia con dedicación para enseñar correctamente lo que ha revelado, sino que utilizan determinados pasajes, sacados de contexto, para justificar su doctrina.
Muchos falsos maestros no saben que lo son. De hecho, el Señor dice que se sorprenderán en el día del juicio:
22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
(Mateo 7:22, 23) –
Este estudio tiene el propósito de advertir a aquellos que están escuchando falsas enseñanzas que deben buscar la verdad. Solo la verdad nos hace libre – 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
(Juan 8:32) -. La falsa enseñanza esclaviza.
Y si vos, que estás leyendo, sos uno que enseña error, aunque sea con buena intención, te pido por favor que no lo descartes. Ora al Señor para que te guíe a la verdad, y sigue leyendo. Si lo que está aquí escrito es mentira, Dios me juzgará con toda justicia, pero si es verdad, podés salvar tu alma humillándote delante del Señor en arrepentimiento.
Roberto F. Britos
Cuidado con los falsos maestros
Los falsos maestros constituyen un grave peligro. Tan grave, que en su último discurso público el Señor Jesús se refirió específicamente a ellos. Estas personas utilizan la Palabra de Dios para sus propios fines, y conducen a la gente por el camino de la perdición, haciéndoles creer que son ministros de Dios. El apóstol Pablo escribió sobre estos impostores:
13 Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2° Corintios 11:13 – 15) –
Aparentan ser ministros de justicia, es decir, parecen justos, piadosos, entendidos de las Escrituras, más espirituales que el resto, pero, en verdad, son ministros de Satanás. Es decir, sus servidores, sus enviados, sus delegados. No conocen a Dios, aunque se llenan la boca de Él. Están muertos en sus delitos y pecados. No tienen ninguna sabiduría espiritual. Se dirigen al infierno y llevan consigo a todos sus seguidores. El Señor dijo:
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. (Mateo 15:14) –
15 »¡Qué mal les va a ir, hipócritas! Ustedes van por todas partes tratando de ganar un seguidor y, cuando lo consiguen, lo hacen dos veces más merecedor del infierno que ustedes mismos. (Mateo 23:15) – TLA (Traducción Lenguaje Actual)
Los falsos maestros constituyen un mal constante. Hubo falsos maestros a lo largo de la historia y los habrá hasta el final. Leemos en el Antiguo Testamento muchas advertencias contra estos nefastos personajes. Dios habló por medio de Moisés, diciendo:
1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, 2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. (Deuteronomio 13:1 – 3) –

Entendamos bien esto: Los falsos profetas llevan a la gente por caminos errados, pero Dios permite su obrar para probar la fidelidad de su pueblo.
Israel no hizo caso de la Palabra de Dios y prestó oídos a los falsos profetas, por lo que recibió juicio. Jeremías dijo:
31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin? (Jeremías 5:31) –
Esos profetas falsos proclamaban lo que el pueblo quería oír, no la verdad de Dios:
13 Luego dije:
—Oh SEÑOR Soberano, sus profetas les dicen: “Todo está bien, no vendrá guerra ni hambre. El SEÑOR ciertamente les enviará paz”.
14 Entonces el SEÑOR dijo:
—Esos profetas dicen mentiras en mi nombre. Yo no los envié ni les dije que hablaran. No les transmití ningún mensaje. Ellos profetizan visiones y revelaciones que nunca han visto ni oído. Hablan necedades, producto de su propio corazón mentiroso. (Jeremías 14:13, 14) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
¿Qué ocurrirá con eso falsos profetas?
15 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR: yo castigaré a esos profetas mentirosos, porque han hablado en mi nombre a pesar de que no los envié. Dicen que no vendrá guerra ni hambre, ¡pero ellos mismos morirán en la guerra y morirán de hambre! (Jeremías 14:15) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
¿Y que pasará con aquellos que los escuchan?
16 En cuanto a aquellos a quienes profetizan, sus cadáveres serán arrojados en las calles de Jerusalén, víctimas del hambre y de la guerra. No quedará nadie para enterrarlos. Se habrán ido todos: esposos, esposas, hijos e hijas. Pues derramaré sobre ellos su propia maldad. (Jeremías 14:16) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
También por medio de Ezequiel, Dios habló sobre los falsos profetas:
1 Después recibí este mensaje del Señor: 2 «Hijo de hombre, profetiza contra los falsos profetas de Israel que inventan sus propias profecías. Diles: “Escuchen la palabra del SEÑOR. 3 Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘¡Qué aflicción les espera a los falsos profetas que siguen su propia imaginación y no han visto absolutamente nada!’”.
4 »Oh pueblo de Israel, estos profetas tuyos son como chacales que escarban en las ruinas. 5 No han hecho nada para reparar las grietas de las murallas que rodean la nación. No la han ayudado a mantenerse firme en la batalla el día del SEÑOR. 6 En cambio, han mentido y han hecho predicciones falsas. Dicen: “Este mensaje es del SEÑOR”, aunque el SEÑOR nunca los envió. ¡Y todavía esperan que el SEÑOR cumpla las profecías de ellos! 7 ¿No son acaso totalmente falsas sus visiones si ustedes afirman: “Este mensaje es del SEÑOR”, cuando yo ni siquiera les he hablado?
8 »Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: lo que ustedes afirman es falso y sus visiones son mentira, por eso yo me pondré en contra de ustedes, dice el SEÑOR Soberano. 9 Alzaré mi puño contra todos los profetas que tengan visiones falsas y hagan predicciones mentirosas, y serán expulsados de la comunidad de Israel. Tacharé sus nombres de los registros de Israel, y jamás volverán a pisar su propia tierra. Entonces ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR Soberano.
10 »Esto ocurrirá porque estos profetas malvados engañan a mi pueblo cuando dicen: “Todo está en paz”, ¡pero en realidad no hay paz en absoluto! Es como si el pueblo hubiera construido un muro frágil, ¡y estos profetas pretenden reforzarlo cubriéndolo con cal! (Ezequiel 13:1 – 10) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
Sus visiones son mentira, producto de su imaginación. La gente se abarrota para escucharlos, creyendo que traen palabra de Dios, pero todo es falso, y Dios está en contra de ellos.
El Señor Jesús fue claro:
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15) –
¡Lobos rapaces! (Rapaz significa ladrón, rapiñero). El apóstol Pablo, hablando a los ancianos de Éfeso, los llamó igual:
29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:29, 30) –
Son tan peligrosos que tratan de arrastrar, incluso, a los discípulos de Cristo. Judas los describe detalladamente:

4 Les digo esto, porque algunas personas que no tienen a Dios se han infiltrado en sus iglesias diciendo que la maravillosa gracia de Dios nos permite llevar una vida inmoral. La condena de tales personas fue escrita hace mucho tiempo, pues han negado a Jesucristo, nuestro único Dueño y Señor. (Judas 1:4) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
8 De la misma manera, estos individuos—que pretenden tener autoridad por lo que reciben en sueños—llevan una vida inmoral, desafían a la autoridad y se burlan de los seres sobrenaturales. 9 Pero ni siquiera Miguel, uno de los ángeles más poderosos, se atrevió a acusar al diablo de blasfemia, sino que simplemente le dijo: «¡Que el Señor te reprenda!». (Esto ocurrió cuando Miguel disputaba con el diablo acerca del cuerpo de Moisés). 10 Pero esa gente se burla de cosas que no entiende. Como animales irracionales, hacen todo lo que les dictan sus instintos y de esta manera provocan su propia destrucción. 11 ¡Qué aflicción les espera! Pues siguen los pasos de Caín, quien mató a su hermano. Al igual que Balaam, engañan a la gente por dinero; y, como Coré, perecen en su propia rebelión.
12 Cuando estos individuos participan con ustedes en sus comidas de compañerismo—las cuales conmemoran el amor del Señor—, son como arrecifes peligrosos que pueden hacerlos naufragar. Son como pastores que no tienen vergüenza y que solo se preocupan por sí mismos. Son como nubes que pasan sobre la tierra sin dar lluvia. Son como árboles en el otoño, doblemente muertos, porque no dan fruto y han sido arrancados de raíz. 13 Son como violentas olas del mar que arrojan la espuma de sus actos vergonzosos. Son como estrellas que han perdido su rumbo, condenadas para siempre a la más negra oscuridad. (Judas 1:8 – 13) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
La pregunta es: ¿Cómo alguien de esas características llega a ser un líder religioso? ¿Cómo alguien sin fe, con el corazón completamente endurecido ante lo espiritual puede ser guía de otros? ¿Cuál es su motivación, si no lo mueve el amor a Dios ni el amor al prójimo?
En el tiempo del ministerio terrenal de Jesús, los falsos ministros estuvieron más agresivos que nunca. La mayoría de los líderes religiosos de Israel, es decir, los escribas, los fariseos y los sacerdotes, eran enemigos del Señor. Sin embargo, no debemos pensar que absolutamente todos eran malos. Habían algunos, muy pocos que deseaban verdaderamente hacer la voluntad de Dios, y escucharon al Señor con atención, incluso algunos llegaron a ser discípulos suyos. Recordemos a Nicodemo, que se acercó al Señor una noche – 1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:1 – 21) -, o el escriba que le preguntó sobre cuál era el mandamiento más grande de la Ley – 34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mateo 22:34 – 40) –

Pero la inmensa mayoría de los fariseos y de los escribas, veían a Jesús como un blasfemo. Esto se debía a la dureza de sus corazones no arrepentidos.
Durante al martes y el miércoles de la última semana del ministerio terrenal del Señor, la confrontación con los líderes religiosos había sido muy dura. Ellos habían cuestionado su autoridad y habían tratado de encontrar error en sus enseñanzas por medio de preguntas tramposas. Esto había dado como resultado que quedase en evidencia una vez más la inmensa sabiduría y pureza del Señor, frente a la bajeza de las intenciones de esos líderes. Mateo expresa la impotencia de ellos:
46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más. (Mateo 22:46) –
Habían decidido matarlo porque era una amenaza para ellos. Él es la Luz y ellos, la oscuridad; Él es la verdad y ellos, la mentira.
Cuando los falsos maestros se fueron, Jesús se quedó con sus discípulos y la multitud que lo estaba escuchando. Éste era su último discurso que haría en público. A la noche siguiente lo apresarían y el viernes lo crucificarían. Era importante prevenirlos. Ellos tenían gran respeto por estas personas porque eran sus líderes religiosos. El Señor debía alertarlos sobre lo que eran en realidad.
45 Y oyéndole todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46 Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 47 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación. (Lucas 20:45 – 47) –
Recordemos que era la semana de la pascua, por lo que había personas de todas las regiones, que habían venido a Jerusalén como peregrinos. El Señor habló especialmente a sus discípulos, sabiendo que la multitud le escuchaba.
«¡Guardaos de los escribas!«, les dijo ¡Tengan cuidado de ellos! Son peligrosos. Son hipócritas porque muestran algo que no son. Esas personas hablan de Dios pero son agentes de Satanás.
Los escribas eran los intérpretes y maestros de la ley de Moisés y de los escritos rabínicos tradicionales. No solo enseñaban, sino que, al conocer la ley y las ordenanzas, también oficiaban como abogados. Por esa razón, intervenían en todos los asuntos legales de la gente común, tales como sucesiones, herencias, contratos, etc. Debemos entender que, para los judíos, estos hombres eran lo mejor de Israel, la élite, el ejemplo a seguir. Ellos eran los religiosos más fervientes, los hombres más serios y sabios.
La advertencia del Señor Jesús debe haber resultado muy sorprendente para todas esas personas ¿Estaba diciendo que debían cuidarse de los escribas? Si eran los hombres más respetables, más intachables. Así es como todos los veían, pero no el Señor. Él los conocía como realmente eran. Detrás de esa apariencia recta, había un corazón duro y corrupto. Por eso los comparó como sepulcros blanqueados:
27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. (Mateo 23:27, 28) –
Anteriormente preguntamos: ¿Cómo alguien de esas características llega a ser un líder religioso? ¿Cómo alguien sin fe, con el corazón completamente endurecido ante lo espiritual puede ser guía de otros? La respuesta a estas preguntas es la vanidad y la codicia.
Vanidad
El Señor dijo: «que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas«.
Las vestiduras largas eran propias de los reyes y sacerdotes. A estas personas les gustaba darse aires de grandeza.
«Y aman las salutaciones en las plazas«. Cuando se mezclaban con la gente, ellos esperaban que se los destacara del resto. Que los trataran con respeto y reverencia. Mateo agrega que les encantaba que los llamaran «Rabí» o «Padre«. Consideraban una ofensa muy grande si no se les llamaba de esa manera.

«Y las primeras sillas en las sinagogas«. En las sinagogas, las sillas de la gente común estaban dirigidas hacia el frente, donde estaban las sillas de los doctos. Sentarse delante del pueblo era una ocasión ideal para ser visto mientras se simulaba adoración.
«Y los primeros asientos en las cenas«. Les encantaba el protagonismo y el reconocimiento público. Los «primeros asientos» y las «primeras sillas» eran los lugares de honor. En una cena, los lugares más cercanos al dueño de casa eran considerados más honorables. Los escribas no dudaban en ocuparlos.
Todos estos son ejemplos de la vanidad y el orgullo de los falsos maestros. A continuación, el Señor denunciará el aspecto más bajo de su hipocresía: Eran tan codiciosos que no dudaban de aprovecharse de las personas, incluso de las más desposeídas e indefensas:
Codicia
47 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación. (Lucas 20:47) –
Era importante que el pueblo conociera las verdaderas motivaciones y las intenciones escondidas de estos líderes porque eran las personas en quienes ellos confiaban. Las viudas recurrían a ellos para que administraran sus bienes. Lo que no sabían era que ellos iban a aprovecharse de ellas, utilizando para su conveniencia la ley y las reglas de la tradición. ¿Cómo lograban que la gente depositara su confianza en ellos? Haciendo largas oraciones en público. Algunos llegaban a orar tres horas al día. Imaginemos a estos hombres, parados en las sinagogas o en las esquinas, orando de manera pomposa a la vista de todos. Tal como el Señor había dicho que sus discípulos no debían hacer:
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (Mateo 6:5) –
A la vista de la gente, los escribas eran las personas más espirituales que pudieran conocer ¿Quién podía ser más desinteresado de las cosas materiales que estos hombres que oraban por horas, de pie y con un rostro compungido? Era imposible pensar que podían tener alguna mala inteción ¡Qué consagración! ¡Qué hombres de Dios! A ellos recurrían confiadas las pobres viudad. Y ellos las recibían con modales de oveja, pero devorarían sus casas como lobos rapaces.
El Señor declara que esos falsos maestros «recibirían mayor condenación«
El castigo para estos hombres será terrible. No importaba lo santos que podían parecer a los ojos de los hombres. La sentencia está sellada sobre ellos.
Dios habla de manera muy dura contra los falsos maestros, apóstoles y profetas, sin embargo, la iglesia moderna los recibe con los brazos abiertos.
Hemos visto que la Biblia los denuncia como ministros de Satanás, lobos rapaces, ciegos guías de ciegos, ignorantes, hipócritas, sepulcros blanqueados, ladrones corruptos, engañadores, y estos son algunos de los adjetivos que los describen. Pablo dice que son enemigos de la cruz de Cristo:
18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18, 19) –
Ellos son movidos por la vanidad y la codicia. Les encantan que los traten con reverencia, que los llamen «apóstol«, «profeta«, y los reconozcan como «un gran siervo de Dios«, buscan siempre los primeros lugares y se consideran superiores al resto de la gente. No dudan en recurrir a cualquier método que les sirva para extraer el dinero de la gente. Por eso predican bendiciones terrenales. Salud, prosperidad, reconocimiento, éxito. Todo lo que es agradable a los oídos de los pecadores. «Caídas en el Espíritu«, «reprender espíritus demoníacos«, «declarar«, «decretar«, «hablar palabras creativas«, «pactos«, son algunas de las prácticas no bíblicas que enseñan. Esto es un evangelio distinto al que predicó el Señor Jesús y los apóstoles. Enseñan doctrinas que provienen del mismo Satanás.
6 Estoy horrorizado de que ustedes estén apartándose tan pronto de Dios, quien los llamó a sí mismo por medio de la amorosa misericordia de Cristo. Están siguiendo un evangelio diferente, que aparenta ser la Buena Noticia, 7 pero no lo es en absoluto. Están siendo engañados por los que a propósito distorsionan la verdad acerca de Cristo.
8 Si alguien—ya sea nosotros o incluso un ángel del cielo—les predica otra Buena Noticia diferente de la que nosotros les hemos predicado, que le caiga la maldición de Dios. 9 Repito lo que ya hemos dicho: si alguien predica otra Buena Noticia distinta de la que ustedes han recibido, que esa persona sea maldita. (Gálatas 1:6 -9) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
1Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (1° Timoteo 4:1) –
Nunca hablan de la necesidad de arrepentimiento del pecado, ni de negarse a sí mismos.
Si vos estás concurriendo a un lugar donde te predican esa clase de doctrinas, tenés la responsabilidad de buscar la verdad. No podrás presentarte delante de Dios y justificarte porque fuiste engañado. Ahí están las Escrituras. Escudriñalas y examiná las prácticas de tu iglesia a la luz de ellas. Si descubrís que lo que te enseñan no es bíblico, no lo dudes: andate. No te quedes allí. Buscá una iglesia verdadera, donde se estudie la Palabra de Dios. Tu vida espiritual depende de ello.
Y si sos un predicador de error, y Dios te llevó a leer este artículo, todavía estás a tiempo. No dejes pasar esta oportunidad. No importa el respeto y el reconocimiento que las personas te brinden. No importa el dinero que podés juntar predicando mentira, si el infierno está abriendo su boca para recibirte eternamente. Reconocé tu pecado y arrepentite. Si no lo haces, el Señor te dirá: «Nunca te conocí, apártate de mí, hacedor de maldad«. Si no lo hacés, para vos habrá mayor condenación.
Ofrenda de la viuda
«Un texto fuera de contexto es un pretexto«. Una regla básica para interpretar todo pasaje de la Escritura es: «Un texto fuera de contexto es un pretexto«. No se debe extraer un texto sin tener en cuenta el hilo de argumentación que lo antecede y que sigue a continuación. El maestro o predicador debe tener en cuenta lo que el autor bíblico quiso decir cuando escribió ese pasaje y ser sumamente cuidadoso de no deformar su mensaje. Se trata de la Palabra de Dios. El ESpíritu Santo inspiró a los autores para revelar lo que Dios quiere que sepamos sobre Su Persona y Su obra. Interpretar cualquier porción de la Palabra de Dios, sin este criterio, verdaderamente, permite manipularla según el antojo o la conveniencia de cada uno. De esta manera, la sagrada EScritura se convierte en «un pretexto» para decir lo que el predicador quiera. Es muy fácil de manipular y deformar el sentido. Incluso se puede extraer una interpretación completamente distinta a la idea original. Eso es precisamente lo que hace Satanás. El Señor Jesús dijo que él es homicida y mentiroso y padre de mentira – 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44) -. Ya en el huerto del Edén manipuló la Palabra de Dios para engañar a Eva. El Señor había dado un mandamiento claro a Adán:
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Génesis 2:16, 17) –
Pero veamos cómo la serpiente, cuando encontró a Eva sola, tergiversó la Palabra de Dios para poder hacerla tropezar:
1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:1) –
Este es el método satánico. El diablo sabe que la mentira es verdaderamente peligrosa cuando contiene algo de verdad. Por eso falsea, tuerce, deforma la Palabra de Dios para su conveniencia. Incluso trató de hacerlo con el mísmisimo Señor Jesucristo en el desierto, al comienzo de su ministerio terrenal:
5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti,
y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra. (Mateo 4:5, 6) –
Satanás tuvo.. el descaro de citarle dos versículos del Salmo 91 sacados de su contexto. Pero obviamente no pudo contra el Señor, quien lo venció citando la Escriura fielmente.
7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. (Mateo 4:7) –
Tergiversar la Palabra de Dios es el método de Satanás y también lo es, por consiguiente, el de sus servidores, las falsos maestros. El apóstol Pablo escribió:
14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2°Corintios 11:14, 15) –
Sus ministros se disfrazan como ministros de justicia. Se hacen llamar apóstoles, profetas, pastores. Son lobos rapaces con piel de cordero. Parecen ministros de justicia, pero no lo son. Son mentirosos y peligrosos. El apóstol Pedro nos previno sobre ellos:
1 Pero en Israel también hubo falsos profetas, tal como habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos les enseñarán con astucia herejías destructivas y hasta negarán al Señor, quien los compró. Esto provocará su propia destrucción repentina. 2 Habrá muchos que seguirán sus malas enseñanzas y su vergonzosa inmoralidad; y por culpa de estos maestros, se hablará mal del camino de la verdad. 3 Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes; pero Dios los condenó desde hace mucho, y su destrucción no tardará en llegar. (2°Pedro 2:1 – 3) – NTV (Nueva Traducción Viviente).
Pedro afirma que los falsos maestros enseñarán con astucia herejías destructivas. Son astutos. Tanto que esas herejías destructivas llegan a parecer buenas enseñanzas. Hablan con fingida pasión. Parece que tienen autoridad, pero no proviene de Dios. Ellos incluso negarán al Señor.

Podríamos pensar que la gente no se deja engañar tan fácilmente, sin embargo, Pedro previene que habrá muchos que seguirán sus malas enseñanzas y su vergonzosa inmoralidad. Muchos. Multitudes. ¿Cómo puede ser que tantas personas caigan en sus mentiras? Esto sucede porque son ingeniosos en sus mentiras: LLevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes.
Son astutos, ingeniosos. Usan esa astucia y ese ingenio para pervertir las Santas Escrituras para su conveniencia.
11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. 12 Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; 13 fieras ondas del mar, que espuman su propia verguenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. (Judas 1:11 – 13) – NTV (Nueva Traducción Viviente).
Son manchas en nuestras reuniones. Se apacientan a sí mismos. No tienen nada bueno para dar. Son nubes sin agua, son árboles sin fruto. Hablan de Dios pero no lo conocen. Si lo conocieran, temblarían de horror por el juicio que les espera. Se llenan la boca del Espíritu Santo, pero Judas deja claro:
19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. (Judas 1:19) –
Es muy común que estos falsos maestros usen repetidamente ciertos pasajes, siempre sacados de contexto. Aquellos que pueden manipular para convencer a las personas que den su dinero. algunos ejemplos son:
13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, (Deuteronomio 28:13) –
11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11) –
10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:10) –
20 …porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mateo 17:20) –
22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. (Mateo 21:22) –
6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. (2° Corintios 9:6) –
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. (3° Juan 1:2) –
De todos esos pasajes, uno de los más usados sea el que se conoce como «la ofrenda de la viuda«, que analizaremos a continuación:
1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. 2Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. 3 Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. (Lucas 21:1 – 4) –
¿Cuánto sermones sobre la ofrenda se han basado en este pasaje? Algunos, con buena intención, otros, muchos, usándolos malévolamente para extraer hasta la última moneda de los oyentes.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Este pasaje enseña algo sobre la manera en que se debe ofrendar?
La mayoría de las predicaciones hacen hincapié en lo sacrificial de la ofrenda. Por lo general ponderan la fe de la viuda, que no se guardó nada para sí misma. Ella lo dio todo, por lo que, seguramente, Dios le recompensará con mucho más. Te invito a leer nuevamente el pasaje y contestar: ¿Menciona el Señor la fe de la viuda? ¿Hay alguna promesa de que Dios la bendecirá por lo que hizo?
Otros predicadores se enfocan en la actitud de la viuda. Seguramente dio todo lo que tenía de manera alegre y desinteresada, como una expresión de amor a Dios. Pregunta: ¿habla el Señor sobre la actitud de la viuda? ¿Destaca su alegría y desinterés?

Otros directamente enseñan que la viuda todo lo que tenía y que esa es la manera de ofrendar que agradaba a Dios, no como la ofrenda de los ricos, que daban de lo que les sobraba. ¿Ordena el Señor que debemos hacer lo mismo que ella?
La respuesta honesta a todas esas preguntas es: No.
No hay ninguna enseñanza sobre la manera de ofrendar, ni sobre la fe, ni sobre la actitud con la que hay que hacerlo. Definitivamente no hay ninguna lección de ese tipo en el texto. Cuando se lo usa para enseñar sobre las ofrendas, el predicador añade su propio parecer, SACANDO EL TEXTO DE SU CONTEXTO.
Examinemos el texto en su contexto: El Señor Jesús estaba en la última semana de su ministerio terrenal. El domingo había entrado a Jerusalén aclamado por el pueblo, pero Él no compartía esa alegría. Él sabía que esa misma gente sería la que, cinco días después, clamaría para que lo crucifiquen. Por eso lloró antes de entrar:
42 «¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. 43 No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados. 44 Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no aceptaste tu oportunidad de salvación». (Lucas 19:42 – 44) – NTV (Nueva Traducción Viviente)
Después de haber entrado en la ciudad, se dirigió al templo para mirar todo lo que allí ocurría.
11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce. (Marcos 11:11) –
¿Qué es lo que vio? Que habían transformado lo que debía ser una casa de oración, en una cueva de ladrones. Todo era vergonzoso e indigente. Al día siguiente volvería:
15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 18 Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. (Marcos 11:15 – 18) –
La religión judía se había transformado en un sistema legalista y corrupto, en el cual los líderes se enriquecían a costas del pueblo. Esos escribas y sacerdotes debían ser los que guiarían a la gente a Dios. Pero solo les interesaba sus privilegios y ganancias. La prueba más evidente de esa corrupción era que allí estaba el Cristo que las profecías habían anunciado, y ellos solo querían matarlo.
Los dos días siguientes fueron de gran confrontación. De manera hipócrita habían hecho preguntas tramposas con el fin de que dijera algo con lo que pudieran acusarlo – 1 Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2 y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas?, ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? 3 Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme: 4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? 5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta. 7 Y respondieron que no sabían de dónde fuese. 8 Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas. (Lucas 20:1 – 8) -, 20 Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22 ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23 Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. 25 Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron.
27 Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. 29 Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30 Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31 La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32 Finalmente murió también la mujer. 33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35 mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. 37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 39 Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40 Y no osaron preguntarle nada más. (Lucas 20:20 – 40) -. Pero no tuvieron éxito. Finalmente, el Señor hace una advertencia a sus discípulos, a oídas de todo el pueblo: Debían tener mucho cuidado de sus líderes religiosos. Este es el contexto anterior al pasaje que estamos leyendo. El contexto posterior es el anuncio de juicio sobre todos ellos. Leamos el pasaje completo:
45 Y oyéndole todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46 Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 47 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación. (Lucas 20:45 – 47) –
1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. 2 Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. 3 Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
5 Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: 6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida. (Lucas 21:1 – 6) -.
Esa advertencia había sido lo último que el Señor habló en público. Ya no habría más llamados al arrepentimiento. Solo hablaría con sus discípulos refiriéndose al juicio que vendría sobre esa nación rebelde y sobre sus líderes corruptos. Advierte a todos que se cuiden de los escribas. Que no confíen en ellos porque no tienen límites. Son capaces, incluso, de devorar las casas de las viudas.
Este era un tiempo de hondo pesar para el Señor. Estaba cansado físicamente y muy triste por la realidad que se acercaba.
1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. (Lucas 21:1) -.
Lo que vio no lo alegró nada: La gente haciendo fila para tirar sus ofrendas de dinero en el arca de las ofrendas.
El arca de las ofrendas estaba ubicada en atrio de las mujeres. Era un enorme patio en el cual podían entrar tanto hombres como mujeres. Solo los no judíos tenían prohibido entrar. Es decir que allí se concentraban multitudes.
El arca consistía en trece cofres de madera, con una boca de metal con forma de trompeta, donde la gente tiraba las monedas, haciendo mucho ruido. El Señor había enseñado que la ofrenda debía ser secreta, pero la religión falsa se caracteriza por la ostentación.
1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:1 – 4) -.

Allí estaban estas personas, una tras de otra, creyendo que servían a Dios entregando su dinero, pero ignoraban al verdadero Dios que estaba allí en persona. ¿Qué los motivaba a ofrendar? A algunos, el cumplimiento de la ley y la tradición; otros, la culpa, la búsqueda del favor de Dios, el reconocimiento de los demás. Pero no los motivaba el amor a Dios. No se puede amar a Dios y no amar a Su Hijo.
23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. (Juan 5:23) -.
El Señor los miraba seguir su religión vacía y muerta. Ya les había dicho todo lo que tenía que decir. Ya había hecho todas las señales necesarias, pero no creyeron en Él. Ese pueblo estaba bajo la condenación de Dios.
No era sorprendente que los que tenían suficiente para vivir cómodamente pusieran sus ofrendas, pero quien llamó la atención del Señor no fue ninguno de ellos, sino una viuda pobre que echaba dos monedas de muy poco valor.
¿Alguien puede pensar que el Señor Jesús se alegró al ver a esa viuda entregar sus dos monedas? Esa mujer era una víctima del sistema religioso corrupto. Ella era el ejemplo exacto de lo que acababa de decir. Era una de las que los escribas devoraban, quitándoles todo lo que tenían. Con esas monedas podría haber comprado algo de pan para comer.
¿Quién podría alegrarse al ver algo así? ¿Vos te alegrás cuando escuchás que alguien dio todo lo que tenía a un falso maestro? Gente enferma o que tiene un familiar enfermo ofrendando lo que podría servir para remedios, bajo la promesa de que Dios lo bendecirá. ¿Te parace ejemplar?
Predicadores que levantan varias ofrendas por reunión, hasta saquear todo lo que los presentes tienen. Algunos llegan al extremo de desafiar a que vacíen sus bolsillos y carteras para que Dios los bendiga. Les imponen temor y culpa. Les dicen que están robando a Dios, cuando son ellos los que roban utilizando el nombre de Dios. Prometen sanidades, milagros, prosperidad, pero los únicos que prosperan son ellos. ¿Qué clase de religión permite y alientan que alguien se despoje de todo lo que tiene? ¿Qué grado de corrupción hay en el alma de personas que enseñan cosas así?
Esta es la enseñanza de este pasaje: la religión judía, como toda religión falsa, había llegado al colmo. Sus dirigentes eran lobos rapaces que despojaban de su dinero aún a las personas más necesitadas. Eso fue lo que el Señor quiso que sus discípulos entiendan.
3 Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. (Lucas 21:3, 4) –
Esa viuda pobre echó más que todos porque dio todo lo que tenía. Todo. Hasta lo último que tenía para comer. De acuerdo a esa clase de religión, esa mujer podría irse a su casa a morir, sin que a nadie le importe.
Esa no es la verdadera religión. La verdadera religión cuida de los desposeídos, no se aprovecha de ellos:
27 La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. (Santiago 1:27) –
La verdadera religión se trata de amor, como lo había dejado en claro ese mismo día:
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mateo 22:37 – 40) –
El amor a Dios y el amor al prójimo. Eso es lo que Dios espera de sus discípulos. La verdadera adoración: El apóstol Juan escribió que es imposible amar a Dios sin amar a los hermanos:
20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (1° JUan 4:20, 21) –
La falsa religión no tiene amor. Los falsos maestros imitan los métodos de Satanás. Tergiversan la Palabra de Dios para sus propios fines. El apóstol Pablo escribió:
18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18, 19) –
El Señor dijo que tengamos cuidado de los falsos maestros, que son capaces de despojar incluso a los más pobres de todo lo que tienen.

Paradójicamente, este pasaje que habla de la obra vil de los falsos maestros, es usado hoy por los falsos maestros para seguir despojando a la gente. El señor dice sobre ellos:
40 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación. (Marcos 12:40) –
14 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. (Mateo 23:14) –
47 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación. (Lucas 20:47) –
Oro para que este artículo sirva para abrir los ojos de algunos. Le pido a Dios que su Santo Espíritu te guíe, a vos que estás leyendo, a buscar la verdad. Nunca la hallarás escuchando mentiras. Si has entendido que un falso maestro (pastor, profeta, o apóstol) lidera tu congregación, huye de allí sin dudarlo.
Y también oro para que te arrepientas, vos, que estás enseñando error. Arrepiéntete, porque estás en la mayor condenación.
Deja un comentario