La cruz es mucho más que un símbolo: Es el centro del Evangelio. El eterno Señor Jesús estuvo colgado en una cruz durante 6 horas: Desde las 9 de la mañana, es decir, la hora tercera desde la salida del sol – Era la hora tercera cuando le crucificaron. (Marcos 15:25) -; hasta las 3 de la tarde o la hora novena – Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) –

Un hombre clavado a un madero, entregado a una lenta y cruel muerte. una persona en total debilidad.
Nadie es recordado por su agonía. Los grandes hombres de la historia son rememorados por sus momentos de mayor fortaleza y gloria.
Por eso para los judíos es motivo de tropiezo: ¿El Mesías colgado de una cruz? Les resulta ofensivo el solo pensarlo.
Para los incrédulos es motivo de burla. Se ríen ante la idea de que el Dios Todopoderoso pueda haber muerto, y para el colmo, de esa manera.
1° Corintios 1:23 (DHH) – pero nosotros anunciamos a un Mesías crucificado. Esto les resulta ofensivo a los judíos, y a los no judíos les parece una tontería; -. Sin embargo para nosotros, los que creemos, es poder de Dios para salvación. (Dios Habla Hoy)
1° Corintios 1:18 – Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
Hoy se habla con demasiada liviandad de la cruz. Todo el mundo repite como una frase hecha: «Jesús murió por nuestros pecados«.
Es menester entender en profundidad lo que eso significa. Es necesario leer y meditar lo que la Escritura revela sobre la crucifixión del Señor Jesucristo.
Nuestra vida nunca será igual después de esa revelación.
El significado de la cruz.
Al leer sobre la angustia y tristeza del Señor Jesús en el huerto de Getsemaní, podemos llegar a entender un poco sobre el significado de la cruz.
La Escritura nos muestra que el Señor entró al huerto con sus 11 discípulos fieles, y les pidió que se sentaran y lo esperaran mientras Él iba a orar.
Tomando a Pedro, Juan y Jacobo, se separó del grupo y les confesó la desazón que había en su corazón: – Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. (Mateo 26:38) –
Otras versiones ilustran mejor el sentimiento del Señor en esa noche: NVI – «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo». (Nueva Versión Internacional)
PDT – Después les dijo: —¡Mi tristeza es tan grande que me siento morir! Quédense aquí, manténganse despiertos conmigo. (Palabra de Dios para Todos)
LBLA – Entonces les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. (La Biblia de Las Américas)
Ahora, en su momento de mayor debilidad, necesitaba estar a solas con el Padre, por lo que se «apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra» – Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, (Lucas 22:41) – y se postró en tierra – Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. (Marcos 14:35) -, sobre su rostro – Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mateo 26:39) –
Allí el Señor clamó al Padre para que le evitara pasar por la cruz, si le fuera posible. Pero que no se hiciera como Él quería, sino como el Padre determinara.
Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. (Marcos 14:36) –
La respuesta del Padre fue clara. El Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz – y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:8) -. Lo que quedaba por delante era terrible.
Lucas nos revela que la agonía de ese momento era tan grande, que tuvo que venir un ángel del cielo para fortalecerle – Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. (Lucas 22:43) -, y que la tierra donde estaba echado se manchó con su sudor mezclado con sangre.
La causa de la agonía de Getsemaní.
Debemos preguntarnos cuál era la causa de tal tristeza ¿Sería por temor al dolor físico, al rechazo de la gente y a la humillación?
¿Clamaba el Señor para que el Padre lo libere del látigo, la corona de espinas y los clavos de la cruz?
No. Esa no era la causa de la agonía de Getsemaní.
El Señor Jesús era «varón de dolores, experimentado en quebranto» – 3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. (Isaías 53:3) -, no era alguien que se amedrentaría ante el dolor físico. Él había dicho que no se debía temer al que puede matar el cuerpo pero no el alma – Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28) –
El Señor había anunciado muchas veces y de diferentes maneras lo que ahora debía enfrentar.
De manera simbólica: – Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. (Juan 2:19) -; Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, (Juan 3:14) -; así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. (Juan 10:15) -; Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. (Mateo 9:15) -; Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. (Mateo 12:40) -; 26Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:26 – 28) – y otros.
De manera literal: – Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. (Mateo 16:21) -; 22Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, 23y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. (Mateo 17:22, 23) -; 17Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 18He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; 19y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará. (Mateo 20:17 – 19) – y paralelos.
Él dijo: – Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego porque así lo quiero. Tengo poder para entregar mi vida, y tengo poder para volver a recibirla, pues esto es lo que mi Padre me ha ordenado hacer.» (Juan 10:18) – (TLA – Traducción Lenguaje Actual)
El Señor no estaba amedrentado por lo que pudiera hacerle el hombre. Había algo mucho más poderoso que los látigos, la corona de espinas y los clavos.
Debía tomar una copa que ningún hombre había probado. Cientos y miles de personas pasaron por la cruz romana. Era un castigo extremadamente cruel, pero común en esa época.
¿Cuál era, entonces, la copa que el Señor hubiera querido evitar?
La Biblia muestra claramente que la copa es un símbolo de la ira de Dios.
Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos. (Isaías 51:17) -; Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado,
Lleno de mistura; y él derrama del mismo;
Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra. (Salmos 75:8) -; Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío. (Jeremías 25:15) -; él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; (Apocalipsis 14:10) -; Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. (Apocalipsis 16:1) –
Definitivamente no era la ira del hombre lo que el Señor temía, sino la ira de Dios.
En esa cruz, Jesús iba a cargar nuestro horrible, sucio y aberrante pecado y recibiría sobre sí la ira de Dios.
Había llegado el momento en que el profeta Isaías había anunciado: – 9Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. (Isaías 53:9 – 12) –
Después de orar, el Señor se levantó para cumplir Su obra.
El Señor debía ser levantado en un madero. Él mismo explicó la causa cuando habló con Nicodemo: – 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:14, 15) –
Cuando hizo esta rara comparación de sí mismo con una serpiente estaba citando un pasaje del Pentateuco: – 4Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. 5Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 6Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. 7Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. 8Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. 9Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía. (Números 21:4 – 9) –
Ante la oración de Moisés, Dios le ordenó que fabricara una serpiente de bronce y la levantara en alto. La persona mordida por la serpiente estaba condenada a muerte, pero podía encontrar la salvación de manera gratuita: solo debía mirar la serpiente de bronce que estaba allá en lo alto.
La serpiente que se levantó era parecida a las comunes, pero tenía 2 grandes diferencias:
- Esa no era su forma original. Fue hecha de esa manera con el propósito de dar salvación a todos los que habían sido mordidos por serpientes verdaderas.
- Esta serpiente no tenía veneno.
La analogía con Cristo es clara: Él debía ser levantado como la serpiente para que lo que habían sido mordidos con el veneno mortal del pecado, pudieran ser salvos a través de Él.
Él tomó forma de hombre:
6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:6 – 8) –
Y así como la serpiente no tenía veneno, tampoco Él tenía pecado – 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2° Corintios 5:21) –
Y allí, en esa cruz, el Santo Hijo de Dios, el Hombre Perfecto que no conoció pecado, debió recibir todo el furor de la ira de Dios que nosotros merecíamos, y fue molido por nuestros pecados – Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5) -, Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. (Isaías 53:10) –
La ira de Dios cayó sobre Jesús. La terrible ira de Dios, que debía haber sido para mí, fue recibida por el Señor. Él bebió el furor de la ira de Dios hasta la última gota.
No es posible para nosotros comprender la tremenda ira de Dios, pero la Escritura nos ofrece algunos indicios: –
8Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;
Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
9Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira;
Jehová los deshará en su ira, (Salmos 21.8, 9) -;
Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti.
Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca. (Éxodo 15:7) -; Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. (Isaías 66:15) -; Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré en mi furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré. (Ezequiel 22:20) –
Los evangelios describen ese momento señalando que se hizo de noche al medio día. Evidentemente era un reflejo, en el plano natural de lo que estaba pasando en el espiritual.
Las palabras desgarradoras que pronunció el Señor antes de entregar Su Espíritu, muestran el grado de angustia que experimentaba: Por 1era vez en toda la eternidad, Su comunión con el Padre se había roto.
45Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este. 48Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (Mateo 27:45 – 52) –

Ya todo estaba consumado. La justa y bendita ira del Dios Santo había sido aplacado con la sangre del mismo Dios Hijo. Era necesario que así fuera, no había otra salida para nosotros.
Este sacrificio fue efectuado para todo aquel que en Él cree.
¿Eres tú uno de ellos? ¿Crees en el Señor Jesús?
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