¿Usted ha leído el Apocalipsis? Para la mayoría de las personas, el Apocalipsis es un libro muy complicado y hermético que trata de asuntos futuros, sin ninguna conexión con la vida cotidiana.
Muchos tienen ideas vagas sobre algunos temas que trata como el famoso 666, el anticristo, o los jinetes. ¡Incluso piensan que el chip en la muñeca es un concepto bíblico!

La verdad es que el Apocalipsis no es un tratado de futurología. Si bien habla, entre otras cosas, de eventos futuros, tiene mucho que ver con el aquí y ahora de la iglesia. Es el único libro de la Biblia que declara bienaventurados a aquellos que leen, escuchan y guardan las palabras que contiene. Sin embargo, es el menos leído y, por consiguiente, entendido.
El propósito con que fue escrito era para llevar ánimo y fortaleza a los creyentes de todas las épocas, frente a la oposición y persecución. Perdemos mucho, muchísimo, cuando lo dejamos de lado. Nos privamos de una riqueza espiritual inmensa ¡Es la Palabra de Dios! Es el libro con que el Señor decidió cerrar Su revelación escrita.
Es un deber de la iglesia estudiarlo diligentemente, tanto como cualquier otro libro de la Biblia.
Hoy abordaremos brevemente uno de los conceptos que el Apocalipsis aborda. Uno que es tema de muchas canciones que entonamos en las reuniones de la iglesia, pero del cual no se tiene un conocimiento pleno. Me refiero a las Bodas del Cordero.
¿Qué significa realmente? La mayoría entiende que se trata de una fiesta en la que se trata de una fiesta en la que participaremos todos los creyentes al final de los tiempos ¿Es así? ¿Será que literalmente nos sentaremos a una mesa a comer y a festejar?
La verdad que el significado de esta figura es mucho más profundo.
Entenderlo con claridad, nos acercará a comprender el valor que tiene la iglesia para Dios y cambiará para siempre nuestra propia percepción de la iglesia.
Leemos el pasaje: – 7Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
9Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. (Apocalipsis 19:7 – 9) –
El contexto habla de lo que sucederá en el cielo después de la 2da venida del Señor. Hay una gran alegría. Las multitudes celestiales alaban y dan gloria a Dios porque todos sus enemigos han sido vencidos y al fin han llegado las bodas del Cordero.
Para la correcta interpretación de esta porción bíblica, debemos conocer algo de las costumbres judías de la época, en relación a las bodas.
Las fiestas de casamiento eran el acontecimiento social más importante. Con frecuencia las familias planeaban las uniones matrimoniales desde el nacimiento de los novios. No había mayor bendición que el crecimiento de la familia.
Las bodas no eran asuntos que se resolvían en un solo día, por el contrario, llevaban mucho tiempo y contaban de varias etapas.
En 1er lugar se realizaba la ceremonia de los Esponsales. En ella, los novios se comprometían el uno con el otro a cumplir con todas las obligaciones del matrimonio.
Esto se realizaba delante de testigos y bajo la bendición de Dios.
El novio debía pagar la dote al padre de la novia. A partir de ese momento quedaban legalmente casados, pero todavía no podían vivir juntos.
Venía después una etapa de separación. En este intervalo, el varón se ocupaba de preparar el lugar donde viviría con su amada. El tiempo que duraba la separación era impreciso, porque dependía de lo que tardara el novio en terminar la construcción de la vivienda. La novia, mientras tanto, se preparaba para el momento en que su esposo viniera a buscarla. Mientras se mantenía en impaciente espera, se embellecía para recibir a su amado.
Al terminar el varón su trabajo, se vestía con su mejor traje y efectuaba lo que se conocía como la Procesión: Acompañado de un grupo de amigos, cantando y llevando antorchas, se dirigía a la casa de la novia, quien, vestida de ropas blancas y perfumadas, salía a su encuentro, y juntos iban a su nuevo hogar, donde consumaban su unión matrimonial, mientras todos los invitados esperaban afuera. Luego de que los esposos se hubieron unido, se realizaba la fiesta de la boda. Estas celebraciones podían durar una semana o más.
El simbolismo es muy claro: Habla de la relación de amor de Jesucristo con la iglesia.
En su 1era venida, el Señor se desposó con la iglesia. El precio de la dote fue Él mismo.
25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Efesios 5:25) –
2Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. (1° Juan 2:2) –
Luego vino el período de separación, en el cual estamos nosotros viviendo. Este lapso abarca desde Su ascensión hasta Su regreso. Él está preparando el hogar para Su amada.
²En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan 14:2) –
Mientras tanto, la desposada se arregla para recibirlo.
11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
14Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. (2° Pedro 3:11 – 14) –
Finalmente, el Esposo vendrá a buscar a la Esposa acompañado por sus amigos al son de las trompetas.
30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:30, 31) –
Y llevará a Su amada al hogar donde se unirá a ella para siempre.
¹Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. (Apocalipsis 21:1, 2) –
Así será consumado el amor del Señor por Su iglesia. Un amor perfecto, que no depende del que lo recibe, sino de Quien lo da. Él hizo todo por ella.
Las Bodas del Cordero es mucho más que un evento futuro. Es algo que comenzó hace 2.000 años, y culminará en los tiempos del fin. Es algo que nos involucra hoy.
Así es el Apocalipsis. Abarca todo el tiempo de la iglesia: el pasado, el presente y el futuro. Su mensaje es tan importante para la iglesia de hoy como lo fue en el tiempo del apóstol Juan.
Que esta pequeña aproximación te motive a emprender la apasionante, edificante y necesaria lectura de este libro.
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