¿Estás absolutamente seguro de que eres salvo?

¿Has leído el sermón del monte? Si eres cristiano, la respuesta debe ser afirmativa. La pregunta es ¿Qué hiciste con Él?

Para todos los que oyen o leen las palabras del Señor Jesús se abren 2 caminos:

Por un lado, podemos admirar esas enseñanzas, y pensar en lo hermoso que sería el mundo si todos las cumplieran, pero asumiendo que no son tan realistas como para aplicarlas a nuestra propia vida.

Por otro lado, podemos apropiarnos de ellas como un auténtico tesoro y vivirlas plenamente. El 1er camino es el que toma la mayoría. El 2do, solo unos pocos.

¿Cuál tomas tú?

13Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mateo 7:13, 14) –

Vemos que hay 2 tipos diferentes de personas: los pocos y los muchos; que eligen entrar por 2 tipos diferentes de puertas: la estrecha o la ancha; que los conducen a 2 clases diferentes de caminos: el angosto o el espacioso, que los lleva a 2 categorías diferentes de destino: la vida o la perdición.

No hay un 3er camino, no existe uno intermedio. Es necesario entender que no está hablando de paganos ni idólatras, sino de aquellos que han escuchado o leído este sermón.

¡Simplemente ni se puede ser medio cristiano!

¡Muchos creen que son cristianos pero se equivocan!

Estos versículos deben hacernos reflexionar severamente sobre nuestra condición delante de Dios. No podemos engañarnos. Este pasaje no se encuentra aislado, tiene conexión con los que los versículos que siguen: Un cristiano verdadero se conoce por los frutos – Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:20) -. Un cristiano verdadero es el que hace la voluntad del Padre, no el que solo dice «Señor, Señor» – 21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:21 – 23) -.

Un cristiano verdadero es el que oye las palabras y las pone en práctica – 24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (Mateo 7:24 – 27) –

¡Muchos son los que dirán «Señor, Señor«, pero escucharán las terribles palabras de la boca del Señor: «Nunca os conocí«! – Hay generación limpia en su propia opinión,
Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. (Proverbios 30:12) –

2Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. 3Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; (Romanos 10:2, 3) –

Tenemos que examinarnos seriamente sobre nuestra relación con el Señor. Es algo urgente.

A – Dos puertas 

El hecho de entrar por una puerta u otra nos habla de tomar una decisión sobre el tipo de vida que vamos a vivir. Es nuestra responsabilidad.

Es el mismo tipo de decisión de la que habló Dios a Israel por medio de Moisés: – 19A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 20amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. (Deuteronomio 30:19, 20) –

Ahí están las 2 puertas. La verdad es que la estrecha es difícil de ver, pocos la hallan. Es una puerta que no tiene atractivos externo. Es la puerta de la negación al yo, de la obediencia. El hecho de que sea estrecha nos habla de que debemos entrar solos y despojados de equipaje.

25Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:25 – 27) –

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:33) –

El mandamiento explícito de Jesús es que entremos por la puerta estrecha. Elegir la otra es desobediencia.

Hoy vemos que un gran porcentaje de la iglesia evangélica predica la puerta ancha. No hablan de la cruz, sino de milagros y sanidades. No mencionan el pecado y el juicio, es mejor hablar de elevar la autoestima, de prosperidad y éxito. Se muestra una puerta enorme y atractiva y muchos son los que entran por ella. La gente ingresa por millares y se habla de avivamientos.

La paradoja es que este avivamiento conduce a la perdición. El Señor dice «Entrad por la puerta angosta» y los pastores dicen «¡No! Entrad por la puerta ancha«.

B – Dos caminos

¿Cuál es el camino estrecho? Es el camino del discípulo. Es el único camino que se puede seguir si entraste por la puerta angosta. No se puede seguir el camino ancho si entraste por la puerta angosta. Muchos creen que por haber hecho una decisión de fe un día en el pasado son cristianos y se van al cielo, pero siguen el camino ancho.

El camino angosto es un camino difícil. Está lleno de pruebas y de oposición. Satanás pondrá piedras para que tropecemos. Usará a personas, incluso a nuestros seres más queridos para apartarnos del camino. Pero nunca caminamos solos. El Señor Jesús está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

El camino ancho es el camino de los religiosos, el de la mayoría. Es el camino de las apariencias, de la mentira. No requiere compromisos, ni renuncias. Es el camino que promete éxito, bienestar, reconocimiento, alegría. Pero en realidad es un camino terrible, agotador y frustrante.

C – Dos clases de personas: Los pocos

Estos son los que entran por la puerta angosta y caminan por camino estrecho. Son los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los de limpio de corazón, los pacificadores, los que son vituperados por los hombres, los que son la sal del mundo.

Los muchos

Son los que entran por la puerta ancha y caminan por el camino espacioso. Son los ricos en espíritu, los que se creen poderosos espirituales. Como el fariseo que le daba gracias a Dios por hacerlo tan maravilloso que ayunaba 2 veces a la semana y diezmaba de todo lo que tenía. Son los que no lloran porque no se arrepienten y persisten en sus pecados; son los que parecen mansos hasta que muestran sus verdaderas caras; son los que tienen hambre y sed de su propia justicia, los que buscan hacer su propia voluntad, y creen en un Dios de milagros pero no de justicia; los que, en lugar de tener misericordia, imponen reglas que ellos mismos no cumplen; los que parecen muy limpios por fuera, pero por dentro son como sepulcros blanqueados; son los que se avergüenzan del evangelio; son los que son estimados y aplaudidos por los hombres. Parecen discípulos, pero no son, como la sal que no tiene sabor o la luz escondida debajo de un cajón.

D – Los dos destinos

Para unos la vida y para otros la perdición. Delante de Dios no importan las apariencias, no valen las escusas. Cada uno es responsable de su propio camino. Es necesario que consideremos con atención esta palabra.

El Señor nos dice en su infinita misericordia que no es tarde: «¡Entrad por la puerta angosta!«

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