¿Hay verdadera unidad en la iglesia de hoy?

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. (Efesios 5:25 – 27) –

La iglesia es la razón por la cual Cristo fue a la cruz. Sin su sacrificio no hubiera habido novia. Lo hizo para presentársela a sí mismo (La TLA dice: <<Cristo quiso regalarse a sí mismo una iglesia gloriosa, apartada del mal y perfecta, como un vestido sin una sola arruga ni una sola mancha, ni nada parecido.>> «regalarse a sí mismo«) gloriosa, santa y sin mancha. Con ese fin también dejó Su Palabra escrita, para que la iglesia fuera purificada por medio de ella.

Pensemos en el Señor en Getsemaní. Sudando gotas de sangre debido a la mortal angustia que sentía por lo que debía enfrentar. Había dichos a sus discípulos que su alma estaba muy triste hasta la muerte. La Nueva Traducción Viviente, transcribe: <<Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de muerte>> – Les dijo: «Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo». (Marcos 14:34) (NTV) –

Pidió repetidamente al Padre que, si fuera posible, no lo hiciera pasar por esa situación – Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. (Marcos 14:36) – (y paralelos).

Es que Él sabía lo que iba a sucederle. El terrible dolor físico era el menor de los males por los que debían pasar: iba a cargar con todo nuestro pecado. Iba a recibir en Sí mismo la ira del Padre que nosotros merecíamos.

Y lo hizo.

Lo hizo por amor a la iglesia, para santificarla a fin de presentársela a Sí mismo.

Es su iglesia.

Él la creó, la edifica – 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:16 – 18) -, la sustenta y la cuida –  Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, (Efesios 5:29) -. Sin embargo, el libro de Apocalipsis habla de una iglesia que dejó a Cristo afuera. Una iglesia que presumía de ser rica y exitosa, que creía que de nada tenía necesidad; pero que a los ojos de Dios era desventurada, miserable, pobre, ciega y estaba desnuda – 14Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 19Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. 
(Apocalipsis 3:14 – 22) –

¿Qué le había sucedido? ¿Cómo pudo llegar a esa condición? El Señor le aconsejó que comprara colirio para ungir sus ojos, a fin de que viera, ya que había perdido completamente la visión espiritual. Una iglesia llega a ese estado de ceguera cuando deja de lado las Escrituras: Dice en los Salmos – Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.  (Salmos 19:8) – [ver también – Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino. (Salmos 119:105) -; Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen, (Proverbios 6:23)] -. Para numerosos estudiosos y comentaristas, la iglesia actual tiene mucho en común con la de Laodicea

Si la iglesia no es bíblica, ha perdido su razón de ser. Necesitamos tener el conocimiento escritural sobre lo que somos, y de lo que el Señor de la Iglesia espera de nosotros.

Una sola iglesia

para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. (Juan 17:21) –

El Señor Jesús y el Padre son uno. El Señor pudo decir: «El Padre y Yo uno somos» – Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:30) -, y «el que me ha visto a Mí ha visto al Padre» – Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14:9) –

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (Colosenses 1:15) –

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (Hebreos 1:3) –

Debido a esa perfecta unidad. El Señor hablaba las palabras del Padre y hacía las obras del Padre – [49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 50Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (Juan 12:49, 50) -; 10¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. (Juan 14:10, 11)] -. Rechazar al Señor Jesús implica rechazar al Padre – [El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. (Juan 12:48) -; Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)] -.

De la misma manera que el Padre está en Cristo, en perfecta unidad, Cristo está en la iglesia en perfecta unidad.

22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (Juan 17:22, 23) –

Pablo dice sobre esto, «grande es este misterio«: El Señor Jesús y la iglesia siendo una sola carne – 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. (Efesios 5:29 – 32) –

El Señor dio Su gloria a la iglesia para que siendo muchos sus miembros, sea una, en perfecta unidad. Una unidad espiritual que manifiesta la presencia de Cristo. De esa manera, la iglesia, que es una con Cristo, habla de palabras de Cristo, realiza las obras de Cristo, y si alguien la rechaza, rechaza a Cristo. Y quien rechaza a Cristo, rechaza al Padre.

El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. (Lucas 10:16) –

La oración del Señor Jesús expone la perfecta voluntad de Dios, y por supuesto, fue escuchada y respondida por el Padre: El Espíritu Santo vino a morar en la iglesia para darle poder para testificar de Cristo.

El poder que confirma al mundo que somos de Dios. El poder que hace posible la unidad de la iglesia «para que el mundo conozca que Tú me enviaste«.

La iglesia primitiva manifestaba la gloria que el Señor le había dado siendo perfecta en unidad, y el mundo conocía que Dios los había amado: – 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
43Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (
Hechos 2:42 – 47) –

32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 33Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 34Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, 35y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. (Hechos 4:32 – 35) –

12Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. 14Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; 15tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. 16Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados. (Hechos 5:12 – 16) –

La iglesia primitiva no organizaba eventos, actividades ni campañas. Ellos trastornaban el mundo simplemente siendo uno.

Las 3 personas de la Trinidad están vinculadas con la unidad de la iglesia de una manera explícita. Dios hizo todo lo necesario para que la unidad sea posible, queda a nosotros una única responsabilidad: La de ser solícitos en guardarla en el vínculo de la paz.

1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. (Efesios 4:1 – 6) –

El énfasis en el v. 4 es que, de la misma manera que formamos un solo cuerpo, hay un solo Espíritu.

Las diferentes versiones lo expresan más claramente que la Reina Valera 60.

PDTAsí como ustedes forman un solo cuerpo y hay un solo Espíritu, Dios también llamó a una sola esperanza. (Efesios 4:4) – Palabra de Dios para Todos

TLASólo hay una iglesia, sólo hay un Espíritu, y Dios los llamó a una sola esperanza de salvación. (Efesios 4:4) – Traducción Lenguaje Actual

DHHHay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza. (Efesios 4:4) – Dios Habla Hoy

NVI Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; (Efesios 4:4) – Nueva Versión Internacional

NTVPues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro. (Efesios 4:4) – Nueva Traducción Viviente

LBLAHay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;La Biblia de Las Américas

(Biblia Textual) – Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también fuisteis llamados con una misma esperanza de vuestros llamamiento:

Un solo cuerpo, una sola iglesia.

La palabra griega que se traduce como «solícitos» es spoudazo, que significa apresurarse a hacer algo, esforzarse, procurar, ser solícitos (Vine), usar velocidad, hacer esfuerzo, ser pronto o ferviente (Strong).

El término «guardar» es la traducción de tereo, que quiere decir «mantener el ojo sobre algo«, guardar de pérdida o de daño (Strong), preservar, conservar, vigilar (Vine).

Lo que debemos hacer es ser esforzados, fervientes y presurosos en guardar de pérdida o de daño la unidad del Espíritu.

La unidad es espiritual ¿Qué puede destruir la unidad? El enemigo del Espíritu: La carne.

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (Gálatas 5:17) –

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (Gálatas 5:19, 20) –

La iglesia carnal

Hubo una iglesia que amenazó con romper la unidad: La iglesia de Corinto.

Pablo los exhortó a permanecer perfectos en unidad.

10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? (1° Corintios 1:10 – 13) –

Una iglesia perfectamente unida es aquella donde todos sus miembros hablan una misma cosa, sin divisiones. Donde todos tienen una misma mente y un mismo parecer. Misma cosa, del griego «Autos«, que significa de manera enfática «una misma y no otra«.

Mente es la traducción del griego «Nous«, que significa literalmente «comprensión, entendimiento, juicio, sentimiento, determinación«.

Parecer traduce el término «Gnome«, que se refiere al «acuerdo, punto de vista, opinión«.

Amós 3:3¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? – 

El apóstol hace una pregunta de la que no espera respuesta, ya que la misma se sobreentiende: ¿Acaso está dividido Cristo?

La sola idea es una herejía: El perfecto Dios Hijo no sería perfecto.

La iglesia, como cuerpo de Cristo, no puede estar dividida. La división invalida a la iglesia.

Cuando pronunciamos frases tan simples y cotidianas como: “La iglesia del pastor …” o “la iglesia bautista” o “yo soy pentecostal”, estamos diciendo que Cristo está dividido.

Y Pablo dice que eso ocurre cuando la iglesia se porta de manera carnal: – porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? (1° Corintios 3:3 – 4) –

Cuando hablamos de la iglesia, lo hacemos en plural: Las iglesias de Punta Alta.

Decimos que hay varias iglesias locales aunque la Biblia nunca menciona algo semejante.

Estamos separados por denominaciones, doctrinas, formas litúrgicas y tradiciones.

¿Acaso está dividido Cristo?

Iglesia Universal e Iglesia local 

La iglesia es universal, es el conjunto de los santos que han vivido, viven y vivirán a lo largo y a lo ancho del planeta.

Sin embargo, la manifestación concreta de Cristo en cada tiempo y lugar es la iglesia local.

La iglesia local representa en un lugar determinado a la iglesia universal. Es la expresión del cuerpo de Cristo en la ciudad, pueblo o aldea donde se encuentra.

1° Corintios 1:2a la iglesia de Dios que está en Corinto a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos (Iglesia local), con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo (Iglesia universal), Señor de ellos y nuestro:

La Iglesia local

Es muy importante notar que la Biblia no habla de la iglesia DE la ciudad o pueblo donde se encuentra, sino de la iglesia EN la ciudad. En otras palabras, nunca debemos confundir la ciudadanía de la iglesia, que es celestial – Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; (Filipenses 3:20) – 

Romanos 1:7a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

1° Corintios 1:2a la iglesia de Dios que está en Corinto a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo (Iglesia universal), Señor de ellos y nuestro:

2° Corintios 1:1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya. – 

¹ Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (Filipenses 1:1, 2) –

Apocalipsis 2:1Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: – 

Apocalipsis 2:12Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:

Apocalipsis 2:18Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:

Apocalipsis 3:1Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Apocalipsis 3:7Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

Tener en claro esta cuestión, nos ubica espiritualmente, nos aclara la visión y nos libra del error.

1- Nos ubica espiritualmente.  

El Señor Jesús en su oración sacerdotal dijo: – Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. (Juan 17:11) –

14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Juan 17:14 – 16) – 

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Juan 17:18) –

El Señor repitió una y otra vez que no somos del mundo, sino que estamos en el mundo. Como ciudadanos de los cielos, nuestras expectativas, valores y riquezas están puestos allí.

No compartimos los criterios mundanos, sino que somos conducidos por la Palabra de Dios. En ella tenemos basada nuestra manera de vivir, y por eso el mundo nos aborrece.

Lo que es general, también lo es en particular: No somos de la ciudad, sino que estamos en la ciudad.

Un pueblo diferente dentro de la ciudad.

2- Nos aclara la visión.

El Señor no pidió que el Padre nos quite del mundo – No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Juan 17:15). Estamos en este tiempo y en esta ciudad con un propósito definido: – 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (Juan 17:21 – 23) –

El propósito explícito de la iglesia en la ciudad es que las personas del mundo vean que los creyentes verdaderamente viven lo que profesan: que se aman los unos a los otros.

Juan 13:35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Ese amor, manifestado en la perfecta unidad, hará que el mundo crea que Jesús es el Hijo de Dios, y que nosotros somos sus amados.

Esa es la evidencia de que somos un pueblo diferente en un mundo lleno de divisiones, celos y contiendas.

Pero si el mundo ve que dentro de la misma iglesia hay divisiones, celos y contiendas, ¿Cómo creerá en Aquel que la envió?

3 – Nos libra del error

Cuando se interpreta que la iglesia es de la ciudad, se puede caer en desviaciones en cuanto a la tarea que la iglesia debe realizar.

Hoy en día se habla de que debemos mejorar la imagen de la iglesia para alcanzar a la gente, que debemos ocupar cargos de Importancia estratégica, o que debemos influir con buenos valores a la sociedad. Éstas y otras ideas semejantes, aunque parecen loables y efectivas, nos alejan de nuestra verdadera misión. La Biblia no habla que debemos ganarnos la simpatía o la confianza del mundo, por el contrario, dice que seremos aborrecidos.

Como no somos del mundo, no tenemos que trabajar por las cosas que perecen, sino que estamos en el mundo para trabajar por lo que permanece para vida eterna – [Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este señaló Dios el Padre. (Juan 6:27) -; 1No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:19-21)] –

No se trata de mejorar un mundo corrompido. Los buenos valores no cambian a la gente.

Se trata de sacar a la gente del mundo. “Id y haced discípulos”, ordenó el Señor. Estamos en la ciudad para que la gente vea que Cristo es real.

La iglesia de cada ciudad del mundo está dividida. Sin embargo, eso no atenúa nuestra responsabilidad delante del Señor.

Santiago 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Nosotros somos la iglesia de Dios en Punta Alta. Tenemos delante de nosotros una elección que tomar: Seguir como hasta ahora, o cambiar el rumbo.

Podemos aducir que todos los demás hacen lo mismo, o que venimos de una tradición que trabaja de esa manera.

Son conceptos muy razonables y lógicos: ¿Por qué torcer la dirección de un tren que ya viene en marcha? Somos solo un eslabón muy pequeño de una gran cadena, ¿Para qué buscar problemas? ¿Por qué ser distintos? En todo caso, si las cosas no están bien, hay gente mucho más preparada y con muchas mejores condiciones que nosotros para cambiarlas.

Pero cabe preguntarse para qué estamos en este lugar y en este tiempo: ¿Será para seguir la corriente que todos siguen, o para honrar tradiciones que otros comenzaron?

Creo que no. Estamos aquí para servir al Señor de señores, y la única manera es hacerlo a Su manera.

Se trata de Su iglesia, de Su novia, aquella por la que se entregó a Sí mismo.

No importan nuestros deseos, ni nuestros intereses, ni nuestras metas. No importa lo que tengamos que dejar. No importa lo que tengamos que perder.

Solo importa que Su nombre sea santificado, que venga Su reino y que se haga Su voluntad, porque Suyo es el reino, el poder y la gloria.

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