El verdadero evangelio

Parece paradójico hablar de evangelio a los creyentes, sin embargo, es necesario. Muchas personas que concurren a iglesias que se identifican como evangélicas, no conocen el verdadero evangelio. Les han hecho creer que lo que necesitan para mejorar sus vidas es aceptar a Jesucristo en su corazón, que de esa manera, alcanzarán la “vida victoriosa” y serán prósperos, sanos, exitosos y felices. Identifican el evangelio con señales prodigiosas, declaraciones poderosas, y emociones exaltadas.

Estas personas no han escuchado jamás el evangelio de la salvación y, creyendo ser salvas, siguen muertas en sus delitos y pecados.

La palabra Evangelio significa “Buenas Noticias”. Noticias que tienen que ver con nuestra vida eterna. El evangelio, según la Biblia, no incluye salud, dinero y amor para la vida terrenal. El Señor Jesucristo no vino a solucionar nuestros problemas materiales, ni a levantarnos la autoestima. Tampoco vino para demostrar Su poder mediante milagros y maravillas. Vino con un propósito infinitamente más alto: salvar a Su pueblo de sus pecados – Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21) –

Concretamente, ¿Qué es el evangelio? Pablo lo definió de manera insuperable: – Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; (1° Corintios 15:3, 4) –

El Evangelio es poder de Dios para salvación

Romanos 1:16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

El mismo poder que operó en Cristo resucitándolo de los muertos, es el que actúa en los que creen en el evangelio – 1y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (Efesios 1:19, 20) -, dándoles vida cuando estaban muertos espiritualmente en sus delitos y pecados – 1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), (Efesios 2:1 – 5) –

 Creer no es una acción pasada, sino presente y continua. No se trata de haber creído una vez, ni de haber repetido una oración.

El Evangelio revela la justicia de Dios

Romanos 1:17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

El evangelio no es solo un mensaje de amor. Es un error señalar solamente el amor de Dios hacia el hombre. Que quede bien claro: Dios es amor y ama al mundo, la Biblia lo deja de manifiesto; sin embargo, si el mensaje que se predica no revela la justicia de Dios, no es evangelio.

Si Dios simplemente hubiera salvado a los pecadores manifestando su amor, sin castigar el pecado, sería injusto. La buena noticia radica en que la justicia de Dios, que debe castigar al pecador, se vio cumplida en un Sustituto nuestro.

Esto se conoce como la Doctrina de la Sustitución:

Para que Dios sea justo, debe castigar al culpable.

11 Dios es juez justo,
Y Dios está airado contra el impío todos los días.
12 Si no se arrepiente, él afilará su espada;
Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. (Salmos 7:11, 12) – 

Leer también: – Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. (Números 14:18) -; Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. (Nahúm 1:3) –

Todos los pecadores merecen y reciben la ira divina como pago de sus obras.

Romanos 1:18Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; – 

Ahora bien:

¿Cómo Dios puede dejar al culpable sin castigo y seguir siendo justo?

La única manera es proveyendo un Sustituto. Pero ese sustituto no podía ser cualquier persona. Debía ser alguien completamente santo como un cordero sin mancha.

2° Corintios 5:21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

En la cruz, Dios trató al Señor Jesús, que no tenía pecado, como si hubiera cometido cada uno de los pecados que nosotros cometimos. La ira de Dios fue derramada completamente en Él.

¿Para qué? Para cumplir con un doble propósito: Imputar nuestro pecado sobre Él y, al mismo tiempo, Su justicia sobre nosotros.

A través de Su sacrificio, fuimos hechos justos.

John MacArthur explica: “Dios trató a Jesucristo como si fuera un pecador para podernos tratar como si fuéramos justos”.

Este es el corazón del evangelio: La justicia de Dios revelándose por fe y para fe.

El justo, (aquel a quien le fue imputada la justicia de Dios), por la fe vivirá”.

Amado amigo, esta verdad no se entiende por su capacidad intelectual, sino que es una revelación dada por Dios.

A través de esta revelación, usted, por fin se da cuenta de que es un pecador. Es algo nuevo para usted. Hasta ahora usted estaba convencido de que era una buena persona, que no le hacía mal a nadie, y veía a las demás personas como malas. Pero cuando la justicia de Dios se le revela, usted comienza a entender que ha vivido en pecado y que es justo recibir la condenación de parte de Dios. Por eso, cuando escucha que el Señor Jesús lo sustituyó en el castigo y cargó sus pecados en la cruz, usted, se arrepiente y se entrega sin reservas a Dios.

De eso se trata el evangelio.

¡Arrepiéntase y crea!

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

2° Corintios 5:21

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