El apóstol Pablo exhortó a los cristianos de Corinto a examinarse a sí mismos para comprobar si estaban en la fe – Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2° Corintios 13:5) –
Esto es algo que todos los cristianos debemos hacer, especialmente los pastores. Nosotros deberemos rendir cuentas ante el Señor por las almas que Él nos confió – Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. (Hebreos 13:17) –
Es necesario que nos preguntemos si estamos ejercitando nuestro ministerio conforme a lo que la Cabeza de la iglesia ha determinado en Su Palabra. Hoy hay muchísimos vientos de doctrina que nos quieren indicar cómo debemos pastorear la iglesia de Dios. Hay toda clase de modelos, movimientos, métodos y estrategias que responden a diferentes visiones sobre el ministerio. Todo esto confunde, y puede desviarnos sutilmente de nuestra verdadera función.
La televisión muestra un tipo de iglesia perfectamente adaptada a los cánones del mundo: Enormes y lujosos salones, grupos musicales dignos de cualquier espectáculo secular, y, lo que resulta más atractivo a todo pastor: grandes masas de gente.
Ese es el modelo de iglesia actual. Es lo que todo pastor sueña tener, pero, ¿Es lo que el Señor de la iglesia quiere? ¿Es a eso para lo que nos llamó?
La Biblia dice claramente que Jesucristo mismo constituyó a los pastores: – Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Efesios 4:11) –
La palabra «constituyó» es la traducción del griego «Didomí«, que significa literalmente «dio«. El Señor dio pastores a la iglesia a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo – a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (Efesios 4:12) –
Esa es nuestra función: preparar, adiestrar, capacitar a los santos para que puedan ejercer su dones y así contribuir a la edificación de la iglesia.
El pastor no es la cabeza de la iglesia. Nada dice la Biblia de que somo los «ungidos de Jehová«, «la cobertura«, ni mucho menos, «los padres» de la congregación – Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. (Mateo 23:9) -. No podemos equivocarnos: Somos siervos de los siervos. Somos tan ungidos como cada uno de los miembros de la iglesia – Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. (1° Juan 2:20) –
¡Cuidado! No sea que haya entrado en nuestros corazones el orgullo, el afán de éxito y reconocimiento, y nos hayamos olvidado del llamamiento de Dios, que es por pura gracia. Como el apóstol Pablo bien lo expresó:
Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1° Corintios 4:7) –
Hoy es común ver pastores que tienen una relación distante con la grey. Solo se ocupan de «lo importante«, de cuidar «la visión«. Seguramente han leído los libros de Peter Wagner o han adoptado los modelos de César Castellano o Paul Yonggy Cho. Han comenzado a ver a la iglesia como una estructura empresarial, donde cada miembro debe producir frutos (no los del Espíritu, sino personas que concurran a la iglesia).
¿Estarás de acuerdo el Señor de la iglesia con esto? ¿A eso se refería cuando dijo que hagamos discípulos? – Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (Mateo 28:19) –
El pastor es quien vela por las almas del Señor – Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. (Hebreos 13:17) -, ¿Cómo hacerlo si no las conocen?
Hay un solo y único modelo de pastor: el mismo Señor Jesús, que dio su vida por sus ovejas, y que dijo: – Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, (Juan 10:14) -; Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, (Hebreos 13:20) –
Nuestra labor es cuidar la grey de Dios. ¡Es suya! Nosotros somos meros encargados, por eso el apóstol Pedro ruega: – 1Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: 2Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. (1° Pedro 5:1 – 4) –
Que la cuidemos con ánimo pronto: Eso es lo que el Señor espera de nosotros.
Por eso Pedro nos guía a examinar nuestras motivaciones: ¿Lo estamos haciendo con buena voluntad, o es una carga pesada? ¿Hay en nosotros algún interés económico al hacer la obra? ¿Estamos comportándonos como si fuéramos los dueños de la congregación?
Hay una realidad insoslayable: Deberemos dar cuentas por la manera en que cuidamos la grey de Dios.
Cuidar de la grey implica que debemos proveer de alimento espiritual. Para eso está la Biblia. Es todo lo que necesita. El Señor Jesús dijo que debemos enseñarles que guarden todas las cosas que Él ha mandado – enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20) -. De eso se trata el discipulado. No precisan que se les levante la autoestima, ni que se les aconseje psicología.
Tampoco pasos y fórmulas para ser buenos administradores, esposos y padres. Eso lo pueden encontrar en el mundo. Necesitan conocer la verdad. Deben ser alimentados con todo el consejo de Dios, eso los capacitará para toda buena obra – a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2° Timoteo 3:17) -, incluyendo el ser buenos administradores, esposos y padres a la manera de Dios.
Cuidar a la grey implica que debemos proveerle de alimento espiritual. Para eso está la Biblia. Es todo lo que necesita. El Señor Jesús dijo que debemos enseñarles que guarden todas las cosas que Él ha mandado – enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20) -. De eso se trata el discipulado. No precisan que se les levante la autoestima, ni que se les aconseje psicología.
Tampoco pasos y fórmulas para ser buenos administradores, esposos y padres. Eso lo pueden encontrar en el mundo. Necesitan conocer la verdad. Deben ser alimentados con todo el consejo de Dios, eso los capacitará para toda buena obra – a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2° Timoteo 3:17) -, incluyendo el ser buenos administradores, esposos y padres a la manera de Dios.
Cuidar a la grey también incluye vigilar que no entren lobo rapaces –Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15) -. Cuando aparezca uno, es nuestro deber denunciarlo, exponerlo. De lo contrario, ¿Qué clase de cuidadores seríamos? Somos pastores. Es el mayor honor que podríamos haber recibido, y no hemos hecho nada para merecerlo.
No es grado de jerarquía ni un escalafón.
En la actualidad vemos que muchos pastores son «elevados» al cargo de apóstol.
Dejando afuera la discusión sobre si existen hoy los apóstoles o no, debemos ver que definitivamente no es bíblico este «ascenso«.
El pasaje – Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Efesios 4:11) – es muy claro al marcar que constituyó a «unos» apóstoles, a «otros» profetas, a «otros» evangelistas y a «otros» pastores y maestros. Son diferentes ministerios para diferentes personas. El apostolado no es un ascenso para el pastor. En la Biblia no vemos que los apóstoles debieron ganar su cargo a base de trabajo y experiencia. Simplemente el Señor los constituyó así: – Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: (Lucas 6:13) –
Si el mismo Señor Jesucristo nos constituyó pastores de Su iglesia, ¿Cómo podríamos desdeñar este llamamiento para ocupar un cargo de «más jerarquía«?
Los vientos de doctrina son muchos y confunden. Es necesario atenernos a nuestra única fuente de verdad: La Palabra de Dios. Si nos alejamos de ella, seremos como niños fluctuantes, llevados de aquí para allá por las artimañas del error de hombres engañosos – para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (Efesios 4:14) –

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
(1° Timoteo 3:1, 2)
Cristo es la Cabeza, nosotros sus siervos. ¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos!
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