¿Estamos los cristianos llamados a influenciar con buenos valores la sociedad?

Desde un tiempo a esta parte, vemos que cristianos evangélicos son protagonistas en los medios de comunicación. La oposición al aborto y a la ideología de género ha sido la causa de la atención pública. Aunque el apóstol Pablo haya escrito que «las armas de nuestra milicia no son carnales» – 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (2° Corintios 10:4) -, la iglesia prefirió hacerse notar por medio de marchas multitudinarias, pañuelos celestes y discursos efusivos. Hermanada con todo aquel que estuviera de acuerdo, en un gran entusiasmo ecuménico.
Es evidente que un creyente en Jesucristo no puede estar de acuerdo con esos temas porque la Palabra de Dios es terminante al respecto. Lo desconcertante es que los voceros de la iglesia evangélica usan argumentos ajenos a la Biblia a la hora de defender su posición y se esfuerzan en dejarlo claro. La ciencia y la psicología han tomado el lugar de la Palabra de Dios, porque, según ellos, es la única manera que nos tomen en serio. La pregunta es: Si no vamos a ser la voz de Dios, ¿Para qué debemos ser escuchados? Si nuestros argumentos son los del mundo, ¿Cuál es su relevancia?
Este extraño movimiento de cristianos envueltos en los asuntos del mundo ha desembocado en el extremo de postular sus propios candidatos para cargos políticos. Hay toda una oleada de pastores o afines figurando en listas partidarias para las próximas elecciones. El mensaje ya no es el evangelio a los perdidos, sino los buenos valores a la sociedad. En otras palabras, lo que se trata es de mejorar el mundo. Suena muy lindo, pero ¿Eso es lo que Dios quiere? ¿Eso es lo que Dios espera de Su iglesia?
La Biblia dice que Dios maldijo la tierra a causa del pecado – 17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. (Génesis 3:17 – 19) -, y que el ser humano está bajo su ira – [36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:36) -; 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; (Romanos 1:18) -; 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Efesios 2:3)] -. El mundo entero está en poder del Maligno – 19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. (1° Juan 5:19) -. Por esta causa, Dios no envió un Mejorador, sino un Salvador – 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21) -.
El Señor Jesús no vino a influenciar, ni a enseñar buenos valores. Vino a buscar y a salvar lo que se había perdido – 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas19:10) -. La iglesia es Su cuerpo – 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1:23) -, y debe continuar Su obra hasta que Él vuelva – 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:19, 20) -.
Los cristianos en la política es la versión más extrema de la igualdad con el mundo. No hay manera de avalarlo bíblicamente. Si hubiera alguna duda, solo debemos preguntarnos: ¿Hay algún mandato expreso en las Escrituras de algo así? ¿Participó el Señor Jesús, o alguno de los apóstoles en alguna cruzada política? Por el contrario, el Señor dijo: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí» – Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. (Juan 18:36) -.
Obviamente, allí están las historias de José y Daniel, ¿Habrá sido la intención de Dios dejarnos un ejemplo a seguir con ellos? Seguramente sí. Veamos: ¿Se postularon para el cargo? ¿Hicieron algún tipo de proselitismo? ¿Trataron de convencer a alguien sobre sus capacidades e intenciones? No. Dios los sorprendió con un cargo público que nunca pretendieron. El ejemplo que nos dejaron fue el de su fidelidad a Dios. Fidelidad que llevó a uno a la cárcel y al otro a enfrentarse con leones. Hombres así son los que usa Dios para llevar Su mensaje.
Estamos de acuerdo en que el aborto es abominable, que la ideología de género es una aberración. También en que el sistema educativo es terrible, que la seguridad es deficiente, que falta trabajo. También estamos de acuerdo en que los homosexuales son pecadores, al igual que las feministas y los machistas. Tan pecadores como los heterosexuales, los polígamos y los monógamos. Tan pecadores como los políticos y los religiosos. Tan pecadores como todos. Porque la Biblia dice que todos son pecadores – 9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14Su boca está llena de maldición y de amargura. 15Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17Y no conocieron camino de paz. 18No hay temor de Dios delante de sus ojos. (Romanos 3:9 – 18) -, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 3:23) -. Todos son enemigos de Dios y están bajo Su ira. Alguien tiene que decirles que se arrepientan y que se vuelvan a Dios – diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1:15) –
No hemos sido llamados para influenciar positivamente nuestro entorno. Con la ley o sin la ley, el aborto existe porque el corazón del ser humano está completamente corrompido – Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9) -. Nuestro llamado es a proclamar el evangelio que tiene en sí mismo el poder de transformar completamente esos corazones.
No nos hagamos vanas ilusiones: El mundo no va a mejorar. Al contrario, irá cada vez peor, hasta que el Señor venga en juicio, y todo lo que conocemos sea destruido – 11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (2° Pedro 3:11, 12) -. Ese día solo los que respondieron al mensaje del evangelio podrán sostenerse en pie – 15Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? (Apocalipsis 6:15 – 17) -. Mensaje que la iglesia y solo la iglesia puede dar. Si nos desviamos en nuestra única misión para hacer cosas que parecen buenas y razonables a la vista de los hombres, entonces, no somos más que la sal que perdió el sabor.

«Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres» (Mateo 5:13) –
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