El «pastor» Gimenez ha quedado desenmascarado en su codicia desmedida, y ahora todos ven lo que siempre fue: Un lobo rapaz. Alguien que se aprovecha de la necesidad de la gente para quitarle su dinero. Una persona sin temor de Dios, que usa el nombre de Jesús para sus ruines propósitos. La Biblia habla de esa clase de ladrones: – 18Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18, 19) -.
1Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2° Pedro 2:1 – 3) -.
12Estos individuos son un peligro oculto: sin ningún respeto convierten en parrandas las fiestas de amor fraternal que ustedes celebran. Buscan sólo su propio provecho. Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto cuando debieran darlo; están doblemente muertos, arrancados de raíz. 13Son violentas olas de mar, que arrojan espuma de sus actos vergonzosos. Son estrellas fugaces, para quienes está reservada eternamente la más densa oscuridad. (Judas 1:12, 13) – NVI.
La iglesia evangélica se averguenza de semejante sujeto, y se apresura a dejar claro que no pertenece a sus filas. Que sus prácticas son espurias y que nada tienen que ver con lo que en ellas se predica. Pero, ¿esto es completamente cierto? ¿Pueden decir, la mayoría de los pastores evangélicos, que no han recurrido a la manipulación de las Escrituras y de las emociones de la gente para recaudar dinero? ¿No se enseña en casi todas las iglesias conceptos como «pactos«, «siembra«, «primicias«, etc., con el objeto de que los creyentes entreguen su dinero, bajo la promesa de que Dios los prosperará? ¿No han transformado el «diezmo» en una obligación para ser parte de la membresía de la iglesia? ¿No se han levantado y multiplicado «profetas» y «apóstoles» en cuyas «cruzadas» se prometen milagros y sanidades, y, de paso, se levantan cuantiosas ofrendas? ¿Qué son las «maratónicas» del canal Enlace, sino una forma de enlazar a los ingenuos para esquilarlos?
En cada pequeña o gran ciudad abundan esta clase de iglesias donde no se predica la Palabra de Dios con fidelidad, sino que se saca textos de su contexto para aplicarlos a un único fin: «¡Ofrende y será bendecido!«. El «pastor» Gimenez es una vergüenza, y por su causa se cumple lo que el apóstol Pablo escribió a los romanos en – 24Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. (Romanos 2:24) -.
Pero hay un enorme sector de la iglesia evangélica que ha caído en un pecado semejante. El dinero se transformó en el centro de atención, desplazando al mismísimo Jesucristo.
Las trompetas de Dios están sonando. Están llamando a arrepentimiento. El apóstol Pablo escribió: – 17Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. (1° Pedro 4:17) -.
¡Pastores! Tendremos que rendir cuentas delante del Señor por la manera en que alimentamos a Sus ovejas – 17Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. (Hebreos 13:17) -. Recuerden las palabras del Señor Jesús en Mateo 7:21 – 23:
21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de maldad.
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