Con el nacimiento del siglo 21, la iglesia evangélica se ha visto sacudida por la irrupción de un movimiento muy polémico: el Apostólico-profético.

Hasta ese momento, prácticamente nadie esgrimió el título de apóstol desde el siglo 1.
Muchas iglesias se han sumado a esa corriente, y otras se mantienen distantes. Unos sostienen que este es el «tiempo de restauración plena del reino de Dios«, mientras que los otros lo ven como una herejía y aun como apostasía.
La pregunta crucial es: ¿Es bíblico este movimiento? Escudriñemos las Escrituras, y que ellas nos muestren la verdad.
¿Apóstoles hoy?
El iniciador de esta corriente es el apóstol Peter Wagner, fundador de la Coalición Internacional de Apóstoles, quien define el ministerio apostólico de la siguiente manera: «Los apóstoles son ungidos por Dios para establecer el cuerpo de Cristo, y entre otros asuntos, adelantar y traer luz sobre el reino de Dios». Para él, este movimiento tiene tanta importancia y trascendencia como la Reforma Protestante.
Lo cierto es que el movimiento ha recibido una gran difusión gracias a la televisión, radio y a la inmensa cantidad de literatura que ha producido.
En la sección «El Dr. Bladimiro responde«, de la revista Plataforma Apostólica (Año 2, N° 5, pág. 29), puede leerse: «Un apóstol es alguien que recibe una impartición del Espíritu Santo que le da forma a un diseño de Dios para la Iglesia en un tiempo específico y en un área asignada. Si bien los apóstoles viajan por las naciones ministrando la Palabra de Dios, tiene un área asignada donde manifiestan la unción de gobierno apostólico que reposa sobre ellos. Para ser un apóstol es necesario tener visión, carácter y determinación apostólica, las condiciones para plasmar en el plano natural lo que Dios estableció en los cielos«.
Este es el tipo de vocabulario que se emplea, y que ha penetrado en el lenguaje cotidiano de casi todo creyente: «impartición del Espíritu Santo«, «Diseño de Dios«, «ministrar naciones«, «gobierno apostólico«, a las que se deben sumar «paternidad«, «cobertura«, y, por supuesto, «unción«, «pactos» y «siembra«.
Un buen ejemplo de esto encontramos en el artículo «¡No quiero migajas!» apareció en la revista recién citada (pág. 6). El autor, Raúl Ávila, se reconoce a sí mismo como «un apóstol con una unción reconocida para quebrar yugos financieros«.
Definición de Apóstol
La palabra apóstol es la traducción del término griego apóstolos, que significa «enviado, mensajero«. Strong define al apóstol como embajador del evangelio; oficialmente comisionado de Cristo. El Diccionario Expositivo de Vine dice: «Este vocablo se usa del Señor Jesús para describir su relación con Dios: Como enviado del Padre, el Señor Jesús fue su <<apóstol>>» – Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión; Cristo Jesús; (Hebreos 3:1) -. El Diccionario Expositivo de Vine dice: – Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3) -.
Los doce discípulos elegidos por el Señor para recibir una instrucción especial fueron así designados -[Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: (Lucas 6:13) -; Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida (Lucas 9:10)] -. Pablo, aun cuando había visto al Señor Jesús -[¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? (1° Corintios 9:1) -; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. (1° Corintios 15:8)] -, no había acompañado a los Doce <<todo el tiempo>> de su ministerio terrenal, y por ello no podía tomar un lugar entre ellos, en base de su carencia de las condiciones necesarias para ello – comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. (Hechos 1:22) -. Pablo recibió una comisión directa, por parte del Señor mismo, después de su ascensión, «para llevar el evangelio a los gentiles«.
Los Doce
El Señor Jesucristo eligió a 12 de sus discípulos para enviarlos con la misión de alcanzar el mundo con el evangelio – [¹Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. 2Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, 4Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. (Mateo 10:1 – 4) -; 13Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. (Marcos 3:13 – 19) -; 12En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. (Lucas 6:12 – 16)] –
A estos doce los distinguió con el nombre de apóstoles, aunque tuvo muchos otros discípulos. Incluso envió personalmente a algunos a predicar las buenas nuevas a diferentes regiones, pero no los llamó así – [¹Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 2Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 3Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. 4No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 5En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. 6Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. 7Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 8En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; 9y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. 10Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: 11Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. 12Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad. (Lucas 10:1 – 12) -; 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban. (Marcos 5:19, 20)] –
La misión de los Doce era muy precisa. El Señor les describió muy claramente la clase de tarea que deberían realizar:
5A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. 11Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. 12Y al entrar en la casa, saludadla. 13Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. 14Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. 15De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.
16He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; 18y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. 20Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. 22Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. 23Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.
24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
34No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
40El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Mateo 10:5 – 42) –
a. Sería primeramente un ministerio hacia el pueblo judío (aunque ya estaba en el plan divino que se abriera más adelante a los gentiles) – 5A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. (Mateo 10:5, 6) –
b. El mensaje era específico: anunciar la venida del Reino de los cielos a la tierra – 7Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. (Mateo 10:7) –
c. Sería un ministerio lleno de gracia divina – 8Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8) –
d. Sería un ministerio totalmente dependiente de la provisión de Dios – 9No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. (Mateo 10:9, 10) –
e. Sería un ministerio itinerante – 11Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. 12Y al entrar en la casa, saludadla. 13Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. 14Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. 15De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad. (Mateo 10:11 – 15) –
f. Sería un ministerio que provocaría oposición, rechazo y violencia de parte del sistema religioso y político – 16He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; 18y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. (Mateo 10:16 – 18) –
h. Sería un ministerio que provocaría división en el pueblo, y aún en las familias – 21El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. (Mateo 10:21) –
i. Sería un ministerio perseguido – 22Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. 23Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.
24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. (Mateo 10:22 – 31) –
j. Sería un ministerio de confrontación – 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
34No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 10:32 – 39) –
k. Sería un ministerio totalmente respaldado por el Señor – 40El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Mateo 10:40 – 42) –
Estos hombres no fueron elegidos por su erudición, por su ética, o sus condiciones personales. Si bien, el Señor oró toda la noche antes de elegirlos.
Lo que hizo de ellos, personas excepcionales fue, precisamente, el hecho de haber estado bajo la enseñanza, compañía e influencia del Señor Jesús las 24 horas del día, durante todo su ministerio terrenal.
Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. (Hechos 4:13) –
La Biblia relata que Judas se suicidó luego de traicionar al Señor [3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. (Mateo 27:3 – 5) -; 18Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. (Hechos 1:18, 19)] – y que Santiago, hermano de Juan, fue muerto a filo de espada por orden de Herodes Agripa I. De la vida y muerte de los demás, solo tenemos noticias a través de la tradición.
Requisitos para el apostolado
Cuando llegó el momento de reemplazar a Judas, el apóstol Pedro dejó explícitamente cuales eran las condiciones que un apóstol debía cumplir: – 21Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. (Hechos 1:21, 22) –
Podemos inferir, entonces, que los requisitos para ser apóstol eran:
- Haber estado con el Señor Jesús desde el comienzo hasta el final de su ministerio terrenal.
- Haber sido testigo de su resurrección.
- Haber recibido directamente de Él la comisión de predicar el evangelio. Matías, el apóstol elegido después de haber echado suertes – Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles. (Hechos 1:26) – cumplía con los dos primeros, pero no había sido comisionado personalmente por el Señor.
Es llamativo que esta elección se llevó a cabo antes de que viniera sobre los discípulos el Espíritu Santo, y que se realizara por un medio nunca utilizado en el Nuevo Testamento. Por otro lado, es destacable el hecho de que cuando murió el apóstol Santiago, no se intentara volver a completar el número de apóstoles buscándole un reemplazo.
El apóstol menos pensado
Pablo nunca había caminado con el Señor, es más, era un ferviente enemigo del evangelio: – 5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. (Filipenses 3:5, 6) –
Sin embargo, este adversario de la justicia, mientras estaba «respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor«, fue llamado por Jesucristo, recibiendo una dramática transformación en su vida (Hechos 9)
Si bien Pablo no había estado con el Señor durante su ministerio terrenal, fue testigo de su resurrección, ya que el mismo Jesucristo se le apareció, y fue comisionado por Él – [Leer – 3Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. (Hechos 9:3 – 6) -, 15El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. (Hechos 9:15, 16) -; 8y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. (1° Corintios 15:8)] -, cosa que dejaba bien en claro en sus escritos: – [¹Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), 2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: (Gálatas 1:1, 2) -; Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, (1° Corintios 1:1) -; ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? (1° Corintios 9:1)] -.
La autoridad apostólica
Estos apóstoles son los que recibieron la doctrina directamente del Señor. Son los que pusieron el fundamento donde se edifica la iglesia: – edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (Efesios 2:20) –
Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. (Apocalipsis 21:14) -; Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, (Romanos 15:20) -; 10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (1° Corintios 3:10, 11) –
El Nuevo Testamento fue escrito por ellos y por gente que estuvo en contacto directo con ellos. La doctrina apostólica fue inspirada a estos hombres por el Espíritu Santo, y nada se puede agregar a lo que Dios ha revelado a través de ellos – 19Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2° Pedro 1.19 – 21) –
Este nivel de autoridad cesó cuando murió el último de los apóstoles
Nadie puede reclamar ese grado de eminencia. Ellos sirvieron en ese momento en particular y bajo condiciones específicas que nunca se repetirán. El cimiento fue echado, solo queda edificar sobre él.
Veamos el caso de Ignacio, pastor de la iglesia de Antioquía, de la que, unos años antes había salido Pablo para extender el cristianismo por Europa. Este hombre fue llevado a Roma custodiado por 10 soldados para ser echado a las fieras. Durante el trayecto, envió cartas a las iglesias animando a permanecer fieles a los hermanos. Ignacio, quien había escuchado el evangelio de boca de los de Pedro y Pablo, escribió: «No os doy mandatos como Pedro y Pablo. Ellos son apóstoles, yo no soy más que un condenado a muerte«.
La historia del cristianismo está llena de nombres de hombres cuyas vidas sirvieron extraordinariamente para el progreso del evangelio, sin embargo, no se atribuyen el título de apóstoles.
Otros apóstoles
Aunque en la Biblia se utiliza, en ciertas ocasiones, el término apóstol para referirse a otras personas, es evidente que no se los está equiparando con los doce.
Hechos 14:14 – Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces –
1° Tesalonicenses 1:1 – Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. –
1° Tesalonicenses 2:6 – ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. –
Romanos 16:7 – Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo. –
También se refieren a personas que fueron comisionadas y enviadas para hacer un trabajo especial. El vocablo apóstol es usado como “mensajero, comisionado”.
22 Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros. 23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo. (2° Corintios 8:22, 23) –
El don apostólico
Efesios 4:11 – Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, –
Los dones mencionados en este pasaje difieren de los que se hablan en 1 Corintios 12 y Romanos 12, en que no son dados por el Espíritu Santo, sino por Cristo.
No se trata de dones esporádicos, sino residentes, es decir que están permanentemente en la persona, de tal manera que la misma persona es el don.
Una traducción más clara es la siguiente:
Efesios 4:11 (PDT) Cristo mismo le dio dones a la gente: a unos, el don de ser apóstoles; a otros el de ser profetas; a otros el de anunciar la buena noticia de salvación; y a otros el de ser pastores y maestros. – Palabra de Dios para Todos
Cristo constituyó a unos ser apóstoles y a otros ser pastores.
Ahora bien, si el Señor constituyó a alguien como pastor, ¿Puede ser “promovido” al cargo de apóstol por los hombres? ¿Por qué causa se podría modificar lo que Cristo mismo determinó? No vemos este tipo de cambio de ministerio en la Palabra. Pedro, por ejemplo, fue constituido apóstol sin ningún antecedente ministerial.
El propósito de estos dones es el crecimiento espiritual de los santos: – 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (Efesios 4:12, 13) –
La madurez de los miembros es esencial para evitar el ataque de los engañadores: – 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Efesios 4:14, 15) –
Es muy importante para la salud espiritual de la iglesia identificar estos “vientos de doctrina” y a los hombres astutos que emplean “artimañas de error”.
En conclusión. ¿Hay apóstoles en la actualidad?
Ante esta cuestión, surgen algunas preguntas: ¿Por qué el don estaría vigente hoy y no en los diecinueve siglos anteriores?
Si es un agente fundamental para la unidad de la iglesia, ¿Cómo Dios permitió que estuviera tanto tiempo inactivo?
¿Hay evidencias de que la unidad de la iglesia se ha fortalecido desde el surgimiento de este movimiento, o, por el contrario, se ha resquebrajado?
Es evidente que el llamado ministerio apostólico actual difiere en mucho del que hablara el Señor Jesús en Mateo capítulo 10.
¿Qué parte tiene la recomendación de Jesucristo: – 9 No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10 ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. (Mateo 10:9, 10) – con los ministerios llenos de lujo y ostentación de hoy en día?
¿Cómo congeniar “De gracia recibisteis, dad de gracia”, con las exhortaciones a sembrar, ofrendar a cambio de milagros?
¿Qué hay de las advertencias sobre persecuciones, traiciones y aún muerte contra las demandas de reconocimiento, respeto y honra a la autoridad del apóstol?
Por último, ¿Es viable, que Dios haya levantado un ministerio para edificar Su iglesia, diferente al que ha revelado en las Escrituras?
Creemos que no.
13 Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2° Corintios 11:13 – 15) –
Apocalipsis 2:2 – Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. –
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