¿Pueden jurar los cristianos?

33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (Mateo 5:33 – 37) –

¿El Señor Jesús prohibió jurar? Muchos cristianos interpretan que este pasaje dice que sí. Hay algunos grupos, como los cuáqueros, que se niegan aún a jurar en un juicio, basados en estos versículos.

Recordemos que el Señor dijo que había venido a dar cumplimiento a la Ley y los profetas, no a abolirlos. También expresó que aquel que quebranta el más pequeño de los mandamientos, y que enseñara a otros a hacer lo mismo, sería considerado como alguien muy pequeño en el reino de los cielos – 17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5:17 – 20) –

Los escribas y fariseos consideraban que cumplían con todos los requerimientos de la Ley, pero la verdad era que ellos los adoptaban a su conveniencia. Por eso es que el Señor dice que nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas y fariseos. Una justicia que obedezca la verdadera esencia de la Ley, no solo la letra.

No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos

Lo que enseñaban los antiguos maestros era un resumen de algunos mandamientos de la Ley: – No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. (Éxodo 20:7) –

Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. (Levítico 19:12) –

Números 30:2 Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. 22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. (Deuterononio 23:21 – 23) –

Perjurar es romper un juramento. El propósito de estos mandamientos era poner un límite a la mentira. El hombre, mentiroso por naturaleza, no podía avanzar con ella cuando el nombre del Señor era invocado. Si no encontraba freno para mentir, lo hallaría al invocar el nombre del Señor en vano. Era una falta tajante al cuarto mandamiento.

Sin embargo, los rabinos interpretaban que no era tan pecaminoso jurar por otras cosas que no sean el nombre del Señor. Hasta hacían diferencias sutiles sobre los juramentos que se debían cumplir y los que no: –

¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. 17 ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? 18 También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. 19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; 21 y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.
23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
(Mateo 23:16 – 23) –

¿Te sorprende tanta hipocresía? Es ni más ni menos lo que ocurre hoy en día con los fariseos modernos. Siempre están buscando la manera de esquivar los mandamientos de Dios; de estar lo más cerca posible del pecado, sin que lo llamen pecado. Personas que se fijan en los pequeños detalles, pero que se olvidan de lo más importante: la justicia, la misericordia y la fe.

Pero Yo os digo

La verdadera interpretación de la Ley sale de la boca de Aquel que la dictó: El Gran Yo Soy, Jesucristo hombre. “No juréis de ninguna manera” porque Dios está detrás de todo: El cielo es el trono de Dios; la tierra, su estrado; Jerusalén, es la ciudad del Gran Rey. Y aunque alguno dijera “lo juro por mi cabeza”, o “que pierda la cabeza si miento”, la verdad es que ni siquiera tiene poder sobre ella, ya que no puede cambiar el color de su propio pelo. Es Dios quien tiene el poder sobre el hombre. En última instancia, el nombre del Señor está en juego aunque no se lo mencione.

El Señor no está diciendo que no se debe jurar bajo ninguna circunstancia. De hecho, la Ley habla de hacer juramentos, y el Señor no vino a revocar la Ley.

Deuteronomio 6:13A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.

Grandes hombres de Dios hicieron juramentos:
Abraham y su siervo: – Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio. (Génesis 24:7-9) – 
Jacob y José: – 30 Mas cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices. 31 E Israel dijo: Júramelo. Y José le juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama. (Génesis 47:30-31) – 
David y Jonatán: – 16 Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David. 17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo. (1° Samuel 20:16,17) – 
Pablo: – Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. (2° Corintios 1:23) –
¡Y hasta el mismo Señor Jesús!: – 63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. (Mateo 26:63, 64) – 

Conjurar es poner a otro bajo juramento.

63 Pero Jesús se quedó callado. Entonces el sumo sacerdote le dijo:
Te estoy poniendo bajo juramento en el nombre del Dios viviente. Dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.
64 Jesús le dijo:
—Tú lo has dicho. Sin embargo les digo que ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, llegando en las nubes del cielo. (Mateo 26:63, 64) – PDT (Palabra de Dios para Todos

En definitiva, no hay censura del Señor en jurar bajo circunstancias especiales.

Sea vuestro hablar: sí, sí, no, no

El problema no es el juramento, sino en la causa del juramento.

¿Cuál es la necesidad de jurar? ¿Por qué una persona debe recurrir al juramento para que su palabra sea creída?

El Señor dice al que palabra de un cristiano es suficiente. Debe tener crédito. Debe ser siempre verdad. No hay medias tintas, no hay mentiras blancas, ni mentirijillas para salir de una situación incómoda. Que cuando diga sí, es porque es sí, y cuando diga no, es porque es no.

Es la palabra de alguien que es la sal y la luz del mundo. Si la sal pierde su sabor, ¿para qué sirve? Si la luz tiene tinieblas, ¿Qué clase de luz es?

Es tan confuso, tan desalentador cuando escuchamos a un cristiano decir una mentira. Lo esperamos de los políticos, de los artistas, de cualquier persona, pero nunca de un cristiano.

Tristemente, hay mucha mentira en los evangélicos: Mienten sobre milagros, sobre sanidades, sobre profecías, sobre doctrinas. Es desconsolador.

Lo que es más de esto, de mal procede

Lo que no es verdad, es mentira. No hay otra interpretación.

Sea vuestro hablar sí, sí o no, no, porque lo que es más de esto, del mal procede.

La palabra “mal” se refiere a un sujeto, una persona. Una traducción más correcta es “del maligno procede”. Satanás es el padre de las mentiras. Es su terreno, su ambiente.

¿Qué parte tienen la luz y las tinieblas?

Hoy se habla mucho del poder de las palabras, pero no se tienen en cuenta estos pasajes. Ellos describen el verdadero poder de la palabra de un creyente.

Somos discípulos de Aquel de quien se dijo: “No se halló engaño en su boca”.
El apóstol Pablo dijo: – Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17) –

El cristiano no jura porque su palabra tiene el valor de un juramento. 

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑