porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. (1° Timoteo 6:7) –
Este es el gran tema de este tiempo: El dinero.
En una sociedad que le ha dado la espalda al Dios Verdadero, es lógico que se rinda adoración al falso dios de las riquezas. Lo lamentable es que esa devoción se haya introducido en la llamada iglesia de Cristo.
La Biblia habla abundantemente sobre el dinero, pero lo que dice es totalmente contrario a lo que lo que los predicadores de la prosperidad proclaman.
¿Cuál debe ser la actitud de un verdadero discípulo frente al dinero?, ¿El dinero es malo o bueno?, ¿Es signo de bendición el tener abundancia material? ¿Es señal de maldición el tener escasez?
Éstas son algunas de las preguntas que trataremos de contestar.
Es demasiado fácil para el hombre confiar en el dinero. Hasta el punto de elegirlo antes que a Dios. Jesús dijo: – Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24) –
Los evangelios mencionan a un joven muy importante entre los judíos, que prefirió las riquezas antes que seguir a Jesús.
18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios. 20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. 21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. (Lucas 18:18 – 25) –
Evidentemente, se desata una lucha muy grande en la persona que ama el dinero, y, según lo dicho por el propio Señor Jesús, es muy difícil que alguien así pueda elegir la vida eterna.
Es que el amor por las riquezas es, según las Escrituras, un engaño, una esclavitud, una trampa y una idolatría. La Biblia lo señala como la causa de todos los males.
1° Timoteo 6:10 – “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. –
a – El amor al dinero es un engaño:
18 Otros son como la semilla sembrada entre espinos: oyen el mensaje, 19 pero los negocios de la vida presente les preocupan demasiado, el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas. Todo esto entra en ellos, y ahoga el mensaje y no lo deja dar fruto. (Marcos 4:18, 19) – DHH (Dios Habla Hoy)
¿En qué consiste el engaño? En que nunca es suficiente y siempre hay algo más que se quiere poseer. La consecuencia es que esa preocupación impide que el mensaje del evangelio penetre en ese corazón.
16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12:16 – 21) –
b – El amor al dinero es una esclavitud:
1° Timoteo 6:9 (NVI) – “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción”. – (Nueva Versión Internacional)
El amor a las riquezas transforma a las personas en esclavos. El dinero manda y los que están bajo su dominio pueden llegar a cometer cualquier clase de actos para alcanzar sus fines, y, en realidad, estos hechos los conducen a la propia destrucción.
c – El amor al dinero es una trampa:
¹ ¡Oigan, ricos! Siéntanse tristes y lloren por todo lo que van a sufrir. 2 Sus riquezas se pudrirán y las polillas se comerán su ropa. 3 El oro y la plata ya están perdiendo valor. Esa basura será la evidencia en su contra el día del juicio. Su afán por las riquezas pasajeras los consumirá como fuego. Ustedes han amontonado todo eso en un mundo que llega a su fin. (Santiago 5:1 – 3) – PDT (Palabra de Dios para Todos)
La persona que elige ese camino cree que de esa manera alcanzará la felicidad, la seguridad y la plenitud. Pero esto nunca ocurre, por el contrario, ese afán lo lleva a malgastar su vida en cosas que perecen, y el único destino posible es el infierno.
d – El amor al dinero es idolatría:
Colosenses 3:5 (TLA) – Por eso, den muerte a todos sus malos deseos; no tengan relaciones sexuales prohibidas, no sean indecentes, dominen sus malos deseos, y no busquen amontonar dinero, pues es lo mismo que adorar a dioses falsos. (Traducción Lenguaje Actual)
Entonces, ¿Los ricos están irremediablemente perdidos?
No necesariamente, aunque es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos.
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. (1° Timoteo 6:17, 18) –
La actitud de un verdadero discípulo de Cristo sobre el dinero solo debe ser una: el contentamiento
6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (1° Timoteo 6:6 – 8) –
Lo contrario a CONTENTAMIENTO es DESDICHA, PESAR, PESIMISMO, DISGUSTO, TRISTEZA.
Contentamiento es en griego AUTARKES, que significa: NO PRECISA AYUDA, TIENE LO SUFICIENTE. ESTÁ CONTENTO PROLONGADAMENTE.
El diccionario español dice que CONTENTAMIENTO es SATISFACCIÓN O AGRADO QUE SIENTE UNA PERSONA. ¡ATENCIÓN!: EL CONTENTAMIENTO ES ALGO QUE SE APRENDE.
11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:11 – 13) –
El contentamiento no es natural en el hombre. La depresión y el pesimismo atacan a la persona que atraviesa penuria económica. Pablo mismo reconocía que tuvo que aprender a contentarse. Esto quiere decir que en otro tiempo también se sintió desdichado y triste ante la escasez.
Pero fue enseñado, aprendió y ahora sabía vivir contento en cualquier situación. Dios permite que atravesemos momentos de estrechez para enseñarnos a depender de Él y no del dinero. Es necesario que aprendamos esta lección para vivir en victoria.
La afirmación de Pablo es la de todo discípulo enseñado: – “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Tal vez te hayas preguntado más de una vez porqué Dios, siendo el dueño del oro y la plata, no te da más abundancia económica.
Probablemente sea para protegerte: Él no te dará una tentación que no puedas resistir – No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1° Corintios 10:13) –
La escasez económica no es la prueba más difícil, mayor prueba es la abundancia.
¿Negociando con Dios?
“Voy a llamar a los que van a golpear la cara de Mamón con mil dólares… Los de mil dólares se ponen por aquí y los de quinientos por acá.” (Profeta Ana Méndez)
“Ser pobre es un pecado” (Robert Tilton)
“Primero el dinero, después las cosas, primero el dinero, después las cosas. Esa es una ley aquí en Enlace” (Jonás González, dueño de Enlace)
3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. (1° Timoteo 6:3 – 5) –
y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2° Pedro 2:3) –
El evangelio de la prosperidad ha introducido algunos conceptos que hoy son de uso común en la mayoría de las iglesias pero, ¿son enseñanzas bíblicas o de hombres?
La Siembra:
Esta enseñanza la introdujo el predicador norteamericano Oral Roberts. Él mismo la explica así: “La semilla tiene que ser plantada antes de que podamos hablarle a nuestra montaña de necesidades para ser removida”. En esencia, “plantar una semilla de fe” es entregar dinero al predicador o a su ministerio.
Algunos predicadores llevaron esta enseñanza al extremo, tergiversando el texto de Marcos 10:30 – que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. – La devolución centuplicada.
“Da $10 y recibirá $1000 y da mil y recibirá $100.000. Yo sé que usted puede multiplicar; pero yo quería que viera en blanco y negro cuán grande puede ser una devolución centuplicada” (Gloria Copeland). En definitiva, la idea de la siembra no tiene nada que ver con el amor a Dios o al prójimo, sino con el interés personal. Los predicadores apelan a la codicia de las personas utilizando el nombre de Jesús.
El pacto:
Consiste en hacer un contrato con Dios: Se entrega determinada cantidad de dinero con el fin de que Dios cumpla con un pedido concreto. Puede ser un trabajo, sanidad, o para que algún familiar se entregue a Cristo, etc.
La idea de “hacer un pacto” implica que Dios estaría obligado a cumplir lo que se le pide. Para que el pacto sea doblemente efectivo, esos predicadores recomiendan invertir en un “ministerio exitoso”, en otras palabras, en ellos mismos.
“El Dios de las Escrituras no negocia tratos; Él establece declaraciones. El pacto de Dios con Abraham no fue una proposición bilateral (llegar a un mutuo acuerdo dos partes en litigio), sino que se trató de una promesa unilateral (iniciada por la persona superior, quien tiene autoridad para estipular reglas no negociables)… Lo único que podía hacer Abraham era inclinarse humildemente ante la gracia y bondad de su Creador – Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: (Génesis 17:3)-” (Hank Hanegraaff, Cristianismo en crisis).
Trabar la bendición:
Esta nueva práctica consiste en dejar dinero a los pies del predicador, para que la palabra que está proclamando se cumpla en la vida de la persona.
Éstas y otras ideas parecidas, no son bíblicas. Se basan en la idea de que el dinero activa la bendición de Dios.
Jesús dijo: – 7 De nada sirve que ustedes me alaben, pues inventan reglas y luego las enseñan diciendo que yo las ordené.”
8 »Ustedes desobedecen los mandamientos de Dios para poder seguir enseñanzas humanas. 9 Han aprendido muy bien la manera de rechazar los mandamientos de Dios para seguir sus propias enseñanzas. (Marcos 7:7 – 9) – TLA (Traducción Lenguaje Actual)
Hemos visto que el dinero puede llegar a ser causa de perdición si se pone en él la confianza.
Todo lo que tenemos viene de Dios, y es necesario que dejemos nuestros ingresos bajo Su señorío.
A diferencia del mundo, en el reino de Dios es más bienaventurado el que da que el que recibe – En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:35) -; y en el hecho de dar, la motivación es lo principal. Dios ve el corazón del hombre.
1 Corintios 13:3 – “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.
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