Hay toda una corriente dentro del pueblo evangélico que sostiene que no se debe juzgar a las personas que ejercen ministerios prominentes. Para ellos es pecado señalar faltas en pastores, apóstoles y profetas. ¿Quiénes son los simples hombres para juzgarlos? «No se debe tocar al ungido de Dios«, sostienen.

Si alguien denuncia a un falso ministro es acusado de traer división y confusión a la iglesia. ¿Es esto así? ¿Es pecado señalar a los falsos ministros con nombre y apellido? ¿Realmente es voluntad de Dios que no se denuncien las falsas enseñanzas? ¿Hay evidencia bíblica de que hay que callar ante el accionar de ministros engañosos?
El Señor Jesús en Su maravilloso sermón del monte ordenó que no debemos juzgar a nuestros hermanos – 1No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Mateo 7:1 – 5) -, que aquel que señala los defectos del otro sin evaluar los propios, es un hipócrita, y que con la misma vara con que juzgamos, seremos juzgados. Sin embargo, pocos versículos después, encontramos otro mandamiento: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mateo 7:15).
¿Hay contradicción en esto? ¿Para guardarse de un falso profeta, no es necesario juzgarlo? El Señor mismo nos contesta: «Por sus frutos los conoceréis«. Por sus frutos: por sus obras, palabras y carácter. La enseñanza es clara: No debemos tener una actitud crítica y severa sobre nuestros hermanos, siendo que nosotros mismos tenemos cosas que corregir; pero esto no impide que estemos alertas y distingamos a aquellos que se introducen en la iglesia con malas intenciones.
Warren W. Wiersbe escribió: «Cristo no nos dice que evitemos a toda costa evaluar a las personas, o que no usemos la sabiduría que Dios nos ha dado – [véase – 1Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 2En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 4Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 6Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. (1° Juan 4:1 – 6)] -. El mundo está repleto de falsos cristianos y hasta ministros de Satanás – 13Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2° Corintios 11:13 – 15) -. Como nunca antes los cristianos debemos estar alertas y debemos <<probar los espíritus>> – Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1° Juan 4:1) -. Lo que Cristo condena es el juicio riguroso y la crítica injusta de los motivos de otros» (Bosquejos Expositivos de la Biblia).
No hay nada más importante para Dios que Su iglesia. El costo de su redención fue muy caro: la sangre del Señor Jesucristo, es por eso que nos manda a esta atentos contra aquellos que tratan de usarla para sus propios fines.
18Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18, 19) –
Ahora bien, ¿Cuál es la base para distinguir una falsa enseñanza? Solo una: La Biblia. No podemos basarnos en nuestra lógica, ni en nuestra percepción, ni en nuestro sentido común. Tampoco en nuestros temores, ni desconfianza. Por supuesto que no debemos andar por la vida buscando el error y tachar de falso ministro a todos los que están de acuerdo a nuestra forma de pensar. Todos estamos propensos a equivocarnos. Por eso debemos revisar siempre nuestra doctrina a la luz de la palabra, y si encontramos alguna incongruencia, simplemente pedir perdón y corregirla.
Las falsas enseñanzas no se distinguen fácilmente. Parecen muy «espirituales«, y, por lo general son predicadas con mucho fervor y autoridad.
Tampoco los falsos ministros parecen serlo a simple vista. Pablo decía:
13Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2° Corintios 11:13 – 15) –
Los pastores son los encargados de cuidar el rebaño – Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; (1° Pedro 5:2) -. Si ellos no denuncian a los lobos, ¿Quién lo hará? Pablo no tenía pudor de señalarlos por sus nombres: – 17Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, 18 que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. (2° Timoteo 2:17, 18) –
No temió denunciar al mismo apóstol Pedro cuando cayó en error: – Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? (Gálatas 2:14) –
Volviendo a las preguntas del comienzo del artículo: ¿Es pecado denunciar a los falsos ministros? ¿Va en contra de la voluntad de señalar las falsas enseñanzas? Definitivamente no. Es un mandato claro y repetido a lo largo de la Escritura. Es una obligación.
1Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2° Pedro 2:1 – 3) –
Deja un comentario